La Tierra se frena: por qué algún día durará 25 horas

Cuando un día ya no alcance: la lenta frenada de la Tierra

Representación de la Tierra y su rotación

NewsITe

La rotación de la Tierra se está desacelerando de forma imperceptible pero constante. Investigaciones recientes de la Universidad Técnica de Múnich, en Baviera, retomaron un fenómeno conocido por la comunidad científica: los días se alargan unas milésimas de segundo con el paso del tiempo. Si esa tendencia se mantuviera, recién dentro de unos 200 millones de años un día terrestre podría alcanzar las 25 horas.

De acuerdo con cálculos a los que accedió la agencia Noticias Argentinas, hace aproximadamente 1.500 millones de años los días duraban apenas 19 horas. Desde entonces, la interacción entre la Tierra, la Luna y el Sol viene frenando levemente el giro del planeta. La consecuencia es un día un poco más largo, aunque la diferencia sea hoy prácticamente imposible de notar para las personas.

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Para medir este cambio ínfimo, los científicos alemanes emplearon relojes atómicos, sistemas de observación de alta precisión y un sofisticado láser anular del Observatorio Geodésico de Wettzell. Estos instrumentos permiten detectar variaciones de apenas milésimas de segundo y proyectar cómo podrían impactar, a muy largo plazo, en la forma en que se organizan relojes y calendarios.

Qué dicen los cálculos de la NASA sobre la duración del día

De manera estricta, un día tiene 86.400 segundos. Sin embargo, la NASA detalla en sus publicaciones divulgativas que el llamado “día solar medio” se extiende unos 86.400,002 segundos. Esa diferencia mínima, de solo milésimas, se vuelve relevante cuando se la acumula a lo largo de millones de años.

El principal motor de este proceso es la interacción gravitatoria entre la Tierra, la Luna y el Sol. Las mareas, lejos de ser solo un espectáculo costero, expresan fuerzas gigantescas que actúan como un freno silencioso sobre la rotación terrestre. Cada vez que los océanos se desplazan por efecto de la atracción lunar se genera fricción, y esa fricción le quita, de a poco, energía al giro del planeta.

La NASA también señala que los cambios en la distribución de la masa terrestre influyen en la duración del día. El derretimiento de glaciares, el movimiento de enormes volúmenes de agua, las variaciones en la atmósfera e incluso los grandes terremotos pueden modificar, aunque de forma mínima, la velocidad de rotación. Cuando se redistribuye la masa cambia el momento de inercia del planeta, y con él, su ritmo de giro.

Impacto en la vida: ritmos biológicos y ecosistemas

Los especialistas insisten en que no se trata de un escenario cercano. La desaceleración es extremadamente lenta y opera en escalas de tiempo que superan por completo la historia humana. Hace 200 millones de años, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra y los continentes tenían otra ubicación, los días ya eran diferentes a los actuales.

Los días de 24 horas moldearon la evolución de la vida tal como se la conoce. Seres humanos, animales y plantas ajustaron sus ciclos de sueño, alimentación, reproducción y fotosíntesis a ese patrón. Una eventual extensión de la duración del día, aunque se ubique en un futuro lejano, abre interrogantes sobre cómo se adaptarían los ritmos circadianos y los ecosistemas.

Los relojes biológicos de los organismos vivos están diseñados para un ciclo aproximado de 24 horas. Modificar esa referencia implicaría alteraciones en el sueño, mayor fatiga, cambios metabólicos y problemas digestivos, entre otros efectos. A nivel ambiental, una nueva relación entre luz y oscuridad podría afectar la fotosíntesis y, en consecuencia, las cadenas alimentarias.

La Tierra se comporta como un trompo cósmico que gira cada vez más despacio. El proceso es imperceptible en una vida humana, pero determinante en la escala geológica.

Mientras tanto, el planeta seguirá girando con días de 24 horas durante incontables generaciones. La ciencia, apoyada en tecnología de alta precisión, permite asomarse a ese futuro remoto y entender que incluso lo que parece inmutable, como la duración del día, también está cambiando.

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