La Luna llena más extrema del período 2024-2025 se observa esta noche desde toda la ciudad y ofrece mejores vistas en zonas con menor contaminación lumínica.

San Nicolás observa esta noche una ‘Superluna’ que no volverá a repetirse hasta el año 2042. El fenómeno, considerado el más extremo del período 2024-2025, se ve a simple vista desde cualquier punto de la ciudad y ofrece una imagen aún más nítida en sectores con menor contaminación lumínica.
La última Luna llena del año concentra una combinación excepcional de factores: un perigeo muy cercano, un brillo inusual y su posición extrema dentro del ciclo lunar de 18,6 años, conocido como ‘standstill’. Los servicios astronómicos internacionales anticipan que se trata de la Superluna más intensa del período y la última con estas características hasta 2042.
El satélite alcanzó su plenitud hoy, jueves 4 de diciembre, a las 20.14 hora argentina (23.14 GMT). En el cielo local aparece a baja altura y muestra tonalidades doradas producto de la refracción atmosférica, tal como logró capturar EL NORTE. Su tamaño aparente se ve mayor por la conocida ilusión lunar.
Las condiciones meteorológicas y la coincidencia entre plenitud y perigeo generan un escenario ideal para quienes fotografían el cielo. En el partido nicoleño, las zonas alejadas del centro urbano permiten observar mejor el contraste y el brillo del satélite.

La Superluna más extrema
El carácter “extremo” de esta Superluna proviene de un proceso poco difundido fuera del ámbito académico. La órbita lunar, además de ovalada, presenta inclinaciones y variaciones a largo plazo que modifican las alturas máximas y mínimas de la Luna en el cielo. Cada 18,6 años ocurre un standstill, un ciclo que define posiciones más amplias hacia el norte y el sur. Durante 2024 y 2025 se desarrolla un standstill mayor.
En este contexto, la Superluna llena de diciembre de 2025 alcanza su punto más extremo ya que se encuentra en la ubicación más alta del año en el hemisferio norte y la más baja en el hemisferio sur. Esta dinámica no depende de condiciones locales, sino del movimiento conjunto entre Tierra, Luna y Sol.
Por esa razón, diciembre de 2025 marca un límite temporal. Una Superluna con características comparables recién volverá en 2042, cuando el standstill vuelva a ubicar al satélite en posiciones extremas junto con un perigeo cercano. Hasta ese momento habrá otras superlunas, pero ninguna repetirá esta combinación de altura, brillo, cercanía y sincronización orbital.

A este comportamiento se suma la forma elíptica de la órbita lunar. El satélite alterna entre su punto más cercano, el perigeo, y su punto más lejano, el apogeo. La precesión de la órbita y la influencia gravitatoria solar alteran esa trayectoria y vuelven poco frecuente la coincidencia exacta entre perigeo y Luna llena.
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La superluna Fría del 4 de diciembre aparece, según los cálculos astronómicos, como la más cercana desde abril de 2020, con la excepción de la superluna de Beaver de noviembre de 2025. Aun así, diciembre reúne condiciones superiores de altura, visibilidad, duración y contraste cromático.
Técnicamente, una Superluna se define como una sicigia, la alineación recta entre la Tierra, la Luna y el Sol. Este ordenamiento provoca que la salida de la Luna coincida con la puesta del Sol, generando la luminosidad plena que caracteriza estas noches.

