La escudería estadounidense ha logrado su incorporación a la Fórmula 1 y debutará en la categoría a partir de la temporada del año que viene.

Para concretar su ingreso, Cadillac desembolsó aproximadamente 450 millones de dólares en concepto de tarifa antidilución, una suma considerable que le permite convertirse en el undécimo equipo de la parrilla.
Este pago responde a una cláusula establecida en el Acuerdo de la Concordia de 2021, cuyo objetivo es compensar a las escuderías existentes por la reducción de ingresos generada por la llegada de un nuevo competidor. Inicialmente, la tarifa se fijó en 200 millones de dólares, pero con el creciente valor de los equipos y su rentabilidad, la cifra se incrementó sustancialmente, elevando el monto que Cadillac debió afrontar para ingresar a la F1.
Un proceso de ingreso con giros inesperados
Las gestiones para la llegada de Cadillac a la máxima categoría del automovilismo comenzaron en enero de 2023, cuando la FIA lanzó su proceso de ‘Expresión de interés’. En aquel entonces, Andretti Global presentó una propuesta en conjunto con General Motors y Cadillac como socio de motores. Aunque la candidatura superó los controles de la FIA, la Fórmula 1 Management (FOM) rechazó la solicitud a finales de 2023, aunque dejó abierta la posibilidad de una participación directa de General Motors en el futuro.
El escenario cambió en 2024. En junio, Michael Andretti se apartó del proyecto y dejó el liderazgo en manos del empresario Dan Towriss. Finalmente, a finales de ese mismo año, Cadillac recibió la aprobación inicial, y el 7 de marzo de 2025 obtuvo la luz verde definitiva para sumarse a la categoría.
Una estructura deportiva con nombres de peso
De cara a su debut, Cadillac ha conformado un equipo técnico con figuras de renombre en el automovilismo. Graeme Lowdon, ex jefe de Manor, fue designado director del equipo, mientras que Nick Chester, ex responsable técnico de Renault, asumió como director técnico. Además, Pat Symonds, ingeniero con experiencia en Benetton, Renault y Williams, se sumó como consultor técnico ejecutivo.
El equipo debutará en la F1 como cliente de Ferrari, utilizando sus unidades de potencia durante sus dos primeras temporadas. Sin embargo, General Motors ya trabaja en el desarrollo de su propia unidad de potencia, que entrará en funcionamiento en 2028. Este paso refleja la intención de la compañía de consolidar su presencia en la categoría con un proyecto integral a largo plazo.
Pilotos en la mira para 2026
Mientras la Fórmula 1 se encamina hacia una transformación reglamentaria en 2026, Cadillac evalúa distintas opciones para conformar su alineación de pilotos. Uno de los nombres que suena con fuerza es el argentino Franco Colapinto, quien ha demostrado gran proyección en Williams y actualmente se desempeña como piloto reserva de Alpine.
Otra alternativa es el mexicano Sergio “Checo” Pérez. Con más de 250 Grandes Premios en su trayectoria y experiencia en equipos como Red Bull, su incorporación aportaría al desarrollo del equipo y consolidaría la presencia de la escudería en Norteamérica. Pérez ha expresado su intención de continuar en la F1, y su llegada a Cadillac podría representar una oportunidad para extender su carrera.
También figuran en la lista de candidatos Colton Herta y Álex Palou, ambos provenientes de la IndyCar, así como el argentino Nico Varrone, piloto oficial de General Motors en el Campeonato Mundial de Endurance (WEC). El director del equipo, Graeme Lowdon, aseguró que la elección de pilotos se basará en el mérito, aunque dejó abierta la posibilidad de incluir un piloto estadounidense para reforzar la identidad del equipo dentro de la categoría.
Con una inversión millonaria, una estructura deportiva consolidada y un futuro ambicioso, Cadillac se prepara para su regreso a la Fórmula 1 en un contexto de cambios técnicos y estratégicos que podrían jugar a su favor.

