La recta final del mundial: cuando llega la definición, la fiesta empieza a apagarse

Restan apenas nueve días para la final de la copa del mundo y el clima mundialista ya no es el mismo en Norteamérica. Argentina mañana va por el pase a semis en Kansas, ya sin el efecto “fiebre por las entradas”.

Ezequiel Guisone
Desde Kansas – Enviado especial

No se equivocan los que piensan que lo mejor del mundial pasa en la primera fase, cuando en este caso los 48 seleccionados están en competencia y los que siguen las alternativas a la distancia tienen fútbol para ver por TV hasta el hartazgo.

Ya cuando este miércoles tuvimos el primer día sin partidos, fue el síntoma de lo inevitable y lo que no queremos: el final del mundial.

El clima mundialista es algo que nos sorprendió de Estados Unidos, que vivió y sintió el campeonato con entusiasmo y cientos de propuestas para que los hinchas de todo el mundo pudiesen disfrutar. Pero todo se termina. El partido de Francia vs. Marruecos en el Fan Festival de Kansas fue una muestra de ello, con muy poco movimiento.

También se nota el inminente desenlace en la “fiebre de las entradas”. Lo que pasó con Argentina en la primera fase es algo que solamente podría repetirse en una hipotética final. Tanto en Atlanta contra Egipto como en Kansas en la previa del partido ante Suiza, prevalece la lógica mundialista a la que apelan los viajeros habituales a estos torneos: esperar hasta el día de partido para que bajen los precios.

El partido ante Austria, luego del debut con tres goles de Messi, disparó los tickets más accesibles a más de 2000 dólares. Hoy, para el choque de cuartos ante los suizos, se consiguen entradas a 1000, y podrían bajar un poco más. Que Colombia haya sido eliminado colaboró -y mucho- con esto, ya que los cafeteros venían copando todos los estadios y tenían en su poder miles de entradas para el partido de mañana, de las cuales se terminaron desprendiendo a través de las “reventas oficiales” de FIFA.

Mañana Argentina volverá a ser “local” en el Arrowhead. Y mientras el clima mundialista se sigue apagando por estos lados, la Selección mantiene bien despierta la ilusión de los millones que soñamos con la cuarta.

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