La pérdida de humedales ya alcanza casi un cuarto en 50 años y genera costos billonarios

AMBIENTE

Un reciente reporte internacional, estima que desde 1970 “se han perdido al menos 400 millones de hectáreas de humedales”, es decir, un 22% de la superficie de estas zonas húmedas del mundo, con una disminución anual continua del 0.52%. El informe insta a adoptar medidas urgentes para frenar el daño y promover la restauración y protección.

De acuerdo con la Perspectiva Mundial de los Humedales 2025, un documento elaborado por el Grupo de Examen Científico y Técnico (GECT) de la Convención sobre los Humedales -del que da cuenta un reciente artículo sobre la problemática de National Geographic-, el mundo ha perdido millones de hectáreas de estos valiosos ecosistemas en los últimos 50 años. El reporte advierte que casi una cuarta parte de la superficie mundial de los humedales se encuentra degradada.

Esa situación en esas zonas en las que el agua es el factor principal que controla el medio ambiente y la vida vegetal y animal asociada, genera efectos en cascada, desde una disminución de la disponibilidad de agua hasta la estabilidad del clima.

El Delta del Paraná en nuestro país, comprende humedales continentales de origen fluvial asociados a la llanura de inundación del río Paraná e incluye los territorios de dos Parques Nacionales.

En el mundo

Conforme al reporte de 2025, se estima que desde 1970 “se han perdido al menos 400 millones de hectáreas de humedales”, es decir, un 22% de la superficie de estas zonas húmedas del mundo, con una disminución anual continua del 0.52%. Las pérdidas varían según la región y el tipo de humedal, aunque “los ecosistemas de agua dulce (lagos, pantanos y marismas continentales) son los que registran los descensos proporcionales más elevados”.

Tal como define ese documento, la pérdida se entiende como la “reducción del espacio donde hay agua disponible y de calidad suficiente para que las especies (y subespecies) de los humedales se refugien, se alimenten, descansen y se reproduzcan” y es causada por actividades humanas que alteran significativamente las características ecológicas del lugar.

Además, casi una cuarta parte de las hectáreas mencionadas permanece degradada. Es decir, han sido alteradas, provocando una simplificación o alteración de sus características ecológicas y una reducción de su biodiversidad típica, de los procesos ecológicos o de los servicios ecosistémicos que brindan.

Si bien la pérdida es generalizada, los bosques de algas registran las tasas de disminución más rápidas, mientras que los estuarios protagonizan las tasas de cambio más lentas. Asimismo, los países menos adelantados son los que enfrentan el peor escenario, añade la fuente.

Causas

Tal como reporta el documento, los factores que impulsan la pérdida y degradación de estas áreas naturales son diversos. La contaminación urbana, agrícola e industrial; la expansión urbana; el desarrollo industrial; la intensificación agrícola; el drenaje; y la introducción e invasión de especies exóticas no autóctonas, son algunos de los principales desafíos que enfrentan estos ecosistemas.

La erosión, la desertificación y el cambio climático son otros de los factores que inciden negativamente.

En el caso de América Latina y el Caribe, las principales causas de degradación y pérdida informadas son la urbanización, el desarrollo industrial y el desarrollo de infraestructuras.

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Rol fundamental

A pesar de que tan solo ocupan el 6% de la superficie terrestre, “los humedales son fundamentales para nuestra existencia”, afirma un documento informativo de la Convención de Ramsar.

Estos espacios proporcionan agua dulce, garantizan el suministro de alimentos, depuran y filtran el agua, minimizan los efectos de tormentas e inundaciones, almacenan carbono, contribuyen a la biodiversidad (albergan el 40% de las especies de animales y vegetales conocidos), proporcionan productos y medios de vida sostenibles, ofrecen oportunidades para la relajación y el turismo, entre otros servicios ecosistémicos. Por lo tanto, el daño de estas zonas naturales se traduce en consecuencias derivadas de la reducción de esos servicios ecosistémicos y van desde una menor disponibilidad de agua y biodiversidad hasta la afectación de la estabilidad climática y el bienestar humano.

Impacto económico

“Al agregar los beneficios perdidos anualmente debido a la reducción de los humedales (aproximadamente 380 millones de hectáreas en los países analizados), desde 1975 hasta la actualidad, se estima una pérdida acumulada de beneficios para la humanidad de 5.1 billones de dólares internacionales de 2023 durante los últimos 50 años”, subraya el informe. “La mayor parte de esta pérdida se ha debido a la destrucción de humedales continentales (lagos, turberas y marismas/pantanos)”.

“Cuando se gestionan eficazmente, los 1400 millones de hectáreas restantes de humedales prestan servicios ecosistémicos por un valor de hasta 39 billones de dólares anuales, más que cualquier otro tipo de ecosistema”, reconoce Ramsar.

El informe insta a los formuladores de políticas, las empresas y la sociedad a adoptar medidas urgentes para frenar el daño y proteger los humedales.

Algunas propuestas incluyen integrar las iniciativas de restauración en diversos sectores, como la agricultura, la infraestructura hídrica y la planificación urbana; dar prioridad a los resultados económicos a largo plazo; aumentar la financiación para la conservación, la restauración y el manejo sostenible de los humedales; e incorporar subvenciones positivas para estos espacios.

“A medida que los retrasos se prolongan, también aumentan los costos”, insiste el documento. De acuerdo con los cálculos de los expertos, una demora de tan solo 10 años en las iniciativas para detener e invertir la pérdida de biodiversidad “duplica los costos en comparación con la adopción de medidas inmediatas”. Por el contrario, las medidas que se adopten en favor de estos espacios naturales tendrán beneficios económicos y ambientales para todo el planeta.

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