Lisette Lee llevaba una vida de lujo en California y aseguraba ser modelo, graduada de Harvard y heredera de una de las mayores fortunas de Corea del Sur. Su historia comenzó a derrumbarse cuando la DEA la detuvo en 2010 y descubrió una millonaria operación de tráfico de drogas.

Vestía ropa de diseñador, usaba Chanel, conducía un Mercedes, tenía guardaespaldas y vivía en exclusivos departamentos de Hollywood. Lisette Lee se presentaba como una celebridad y heredera de Samsung, al punto de autodenominarse la “Paris Hilton coreana”.
Pero el 14 de junio de 2010, la vida que había construido comenzó a desmoronarse. Agentes de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) la esperaron cuando aterrizó en un jet privado en el Aeropuerto Internacional Port Columbus, en Ohio.
Dentro de la aeronave encontraron 13 maletas con más de 225 kilos de marihuana. También hallaron tres teléfonos celulares, 6.500 dólares en efectivo y una bolsa con cocaína.
Lee insistió inicialmente en que era una famosa modelo coreana y aseguró que trasladaba suministros destinados a una granja de caballos. Su arresto, sin embargo, terminó revelando una historia mucho más amplia.
Una vida construida entre lujos y mentiras
Lee nació en Corea del Sur y creció en California. Durante años aseguró ante su círculo cercano que pertenecía a la familia propietaria de Samsung y que había desarrollado una carrera como modelo.
También decía haber aparecido en la portada de Vogue, haberse graduado de Harvard y haber mantenido relaciones con figuras como Channing Tatum, Leonardo DiCaprio y Cristiano Ronaldo. Incluso afirmaba que había acosado a Paris Hilton durante la escuela secundaria.
Las investigaciones posteriores determinaron que esas historias no eran ciertas.
Su riqueza, en cambio, era real. Lee llevaba una vida rodeada de lujos y, según los testimonios recogidos posteriormente, contaba con importantes cantidades de dinero.
En ese contexto conoció a David Garrett y comenzó a involucrarse en una operación de tráfico de marihuana.
“Fue extraño porque uno no pensaría que alguien en su posición querría estar cerca de ese tipo de estilo de vida. Pero lo que entendí fue que tal vez era una de esas chicas ricas que se aburrían”, contó Garrett a Rolling Stone en 2012.
Trece vuelos exitosos y un último viaje
El mecanismo era relativamente simple. Garrett conseguía la marihuana, la colocaban dentro de maletas y alquilaban un jet privado para transportarla desde California hasta Ohio. Allí entregaban la droga a un distribuidor y obtenían las ganancias.
Lee reunió además a varios conocidos para trasladar las valijas. El grupo recibió el apodo de “Equipo LL”, aunque no todos sus integrantes conocían inicialmente qué transportaban.
Los primeros 13 viajes se concretaron sin inconvenientes. El decimocuarto cambió todo.
Empleados del aeropuerto de Van Nuys comenzaron a sospechar después de escuchar reiteradamente la explicación de Lee de que estaba mudándose a Ohio. Las autoridades aeroportuarias dieron aviso a la DEA y los agentes prepararon un operativo para recibir el avión.
Cuando el jet aterrizó el 14 de junio de 2010, Lee se encontró con los agentes. La inspección del equipaje reveló los cientos de kilos de marihuana y terminó con su detención.
La falsa heredera de Samsung
La investigación posterior comenzó a desmontar también la identidad que Lee había construido.
Durante un allanamiento en su departamento, los investigadores encontraron un supuesto comunicado de prensa de Samsung relacionado con un evento en el que aparecía mencionada como heredera. La compañía informó posteriormente que el documento era falso.
“Contrariamente a lo que informan algunos medios de comunicación, Lisette Lee no es heredera de Samsung Electronics ni miembro de la familia de Samsung Lee”, señaló la empresa.
Sin embargo, durante el proceso judicial apareció una versión diferente sobre sus orígenes. Una tía declaró bajo juramento que Lee era hija de Corine Lee, hija del fundador de Samsung, Byung-Chul Lee, y del empresario japonés Yoshi Morita.
Según ese testimonio, habría nacido fuera del matrimonio y posteriormente fue adoptada por amigos de la familia que la llevaron a California. Morita habría financiado parte de su vida con transferencias que llegaban hasta los 100.000 dólares mensuales.
Aun bajo esa versión familiar, Lee no tenía una vinculación legal con la familia Samsung. Tampoco había estudiado en Harvard ni existían pruebas de las relaciones con celebridades que aseguraba haber mantenido.
Una operación que habría generado millones
La Justicia acusó a Lee de participar durante ocho meses en el tráfico de unas 7.000 libras de marihuana desde California hacia Ohio. La operación habría generado ganancias de hasta siete millones de dólares.
Finalmente se declaró culpable y recibió una condena de seis años de prisión.
Desde la cárcel mantuvo el tono excéntrico que había caracterizado su vida pública. “Estoy aprovechando estas ‘vacaciones’ en el complejo turístico del gobierno como una experiencia de aprendizaje, y estoy perfeccionando mi tenis y mi yoga. Me está encantando”, declaró a Rolling Stone.
En 2012 intentó apelar su condena y afirmó que Garrett la había obligado a participar mediante amenazas contra ella y sus seres queridos. La presentación también sostenía que Lee consideraba su participación como una especie de “trabajo de actuación” en el que interpretaba el papel de pasajera principal.
La Justicia rechazó la apelación.
Lisette Lee recuperó la libertad en 2017 después de cumplir seis años de condena y desde entonces se mantuvo alejada de la exposición pública. Para entonces, la identidad de modelo, graduada de Harvard y heredera de Samsung que había construido durante años ya se había derrumbado.

