Grynkewich relativiza el efecto del repliegue militar de EE.UU.

NewsITe
El comandante en jefe de la OTAN en Europa, el general estadounidense Alexus Grynkewich, aseguró que la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar unos 5.000 soldados de Alemania no compromete la capacidad de defensa de la Alianza Atlántica. El movimiento forma parte de una reconfiguración más amplia de las fuerzas norteamericanas en el exterior y, según el alto mando, se apoya en el fortalecimiento del llamado “pilar europeo” dentro de la organización.
En declaraciones reproducidas por la cadena alemana DW y la agencia Noticias Argentinas, Grynkewich explicó que el repliegue de una brigada blindada desde Europa se inscribe en la Estrategia de Defensa Nacional de Washington y en lo que algunos analistas describen como una nueva etapa del bloque, a la que denominan “OTAN 3.0”. De acuerdo con esta visión, Estados Unidos busca redistribuir recursos militares frente a desafíos emergentes en otras regiones del mundo, sin desatender los compromisos con sus aliados europeos.
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El general remarcó que la viabilidad de los planes regionales de defensa de la OTAN se mantiene intacta gracias al refuerzo progresivo de las capacidades militares de los socios europeos. En particular, destacó el incremento de la capacidad de combate terrestre en los países bálticos, Polonia y otros socios de Europa del Este, que en los últimos años aceleraron sus programas de modernización militar ante el deterioro del entorno de seguridad.
Refuerzo europeo y tensiones políticas de fondo
Entre los ejemplos concretos, Grynkewich subrayó la presencia de una brigada multinacional plenamente operativa en Letonia, liderada por Canadá, así como el refuerzo por parte de Alemania de otra brigada estacionada en Lituania. Estas formaciones integradas por contingentes de distintos países miembros son consideradas piezas clave de la disuasión en el flanco oriental, especialmente tras la invasión rusa a Ucrania y la creciente tensión entre Moscú y Occidente.
La decisión de Washington, anunciada el 1 de mayo, también fue leída en clave política. Diversos analistas la vinculan con las críticas del canciller alemán Friedrich Merz, quien había señalado que Trump fue “humillado” por Irán en las negociaciones por un acuerdo de paz. Más allá de esas fricciones, la Casa Blanca venía anticipando la intención de reducir el despliegue permanente en Europa para concentrarse en otros focos de conflicto y en la competencia con potencias como China.
En paralelo, la presión de Washington sobre los socios europeos para que incrementen su gasto militar ganó intensidad durante los últimos años. El propio Trump insistió en reiteradas oportunidades en que los miembros de la OTAN debían reducir su dependencia de Estados Unidos y asumir una mayor carga financiera. En ese contexto, la Alianza acordó el año pasado elevar el gasto de defensa hasta el 5% del PBI, aunque España se mantuvo al margen de ese compromiso, quedando como la excepción dentro del bloque.
- Estados Unidos retirará alrededor de 5.000 efectivos desplegados en Alemania.
- La OTAN sostiene que sus planes regionales y su capacidad de defensa no se ven afectados.
- El refuerzo militar en los países bálticos y Polonia compensa la reducción estadounidense.
- La medida se encuadra en una estrategia global más amplia de redistribución de tropas.
“Esta decisión no afecta la viabilidad de nuestros planes regionales”, enfatizó el general Alexus Grynkewich, al descartar que el repliegue de tropas de EE.UU. debilite a la OTAN.
Con el foco puesto en nuevos desafíos estratégicos y en la exigencia de un mayor compromiso de los socios europeos, la OTAN atraviesa una fase de adaptación que combina tensiones políticas con ajustes operativos. El mensaje de Grynkewich intenta llevar tranquilidad a los aliados y reforzar la idea de que, pese a los movimientos de Washington, la estructura defensiva colectiva se mantiene sólida y en proceso de modernización.

