La ONU reclamó un acuerdo urgente entre Estados Unidos e Irán para habilitar el paso de fertilizantes por el estrecho. Si la negociación se demora, varios países podrían perder la próxima temporada de siembra y enfrentar fuertes subas en los precios de los alimentos.

La falta de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir el paso de fertilizantes por el estrecho de Ormuz amenaza con convertirse en un problema global. Naciones Unidas advirtió que, si las negociaciones no avanzan en las próximas semanas, varias regiones de Asia y África podrían enfrentar una crisis de seguridad alimentaria.
El principal riesgo está en el calendario agrícola. Según explicó el subsecretario general de la ONU Jorge Moreira da Silva, una demora prolongada podría hacer que numerosos países pierdan la próxima temporada de siembra. Esto implicaría un impacto directo sobre la producción y los precios.
“Es absolutamente crucial cerrar el acuerdo en las próximas semanas. De lo contrario, perderemos la temporada de siembra”, advirtió el funcionario durante las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en Bangkok.
Un paso clave para el mercado mundial de fertilizantes
Antes de la guerra, el estrecho de Ormuz concentraba alrededor de un tercio del comercio mundial de urea, el fertilizante más utilizado en la agricultura. También circulaba por esa vía casi la mitad del azufre transportado por mar, otro insumo esencial para la producción agrícola.
Ese flujo quedó prácticamente paralizado desde el inicio del conflicto. Más de seis meses después, los envíos de fertilizantes desde el Golfo continúan muy por debajo de los niveles normales. Incluso después de la reapertura parcial de algunas rutas durante el alto el fuego de mitad de año.
La presión sobre el mercado ya encendió las alarmas. Un informe de la Cámara de Comercio Internacional advirtió que una interrupción prolongada podría elevar hasta un 81% los precios de los cereales, un 66% los cultivos oleaginosos y un 30% los productos de origen animal.
La consecuencia, según la ONU, no sería sólo un encarecimiento de los insumos. Una menor disponibilidad de fertilizantes también reduciría el rendimiento de los cultivos y profundizaría la suba de los alimentos en los países más dependientes de las importaciones.
El plan que espera el acuerdo entre Washington y Teherán
Naciones Unidas creó en marzo un mecanismo para garantizar el tránsito seguro de fertilizantes por Ormuz. El plan todavía no se activó, pero Moreira da Silva aseguró que podría ponerse en marcha entre siete y diez días después de que Estados Unidos e Irán alcancen un entendimiento.
La operación tendría un centro de coordinación en Omán, donde se registrarían los buques y se organizaría su paso por el estrecho. En tanto, observadores de la ONU controlarían las cargas junto con autoridades de los puertos del Golfo.
El organismo estima que el tránsito de apenas cinco buques diarios sería suficiente para sostener el abastecimiento en los países con necesidades más urgentes. Además, las embarcaciones quedarían bajo seguimiento durante todo el recorrido y podrían someterse a inspecciones adicionales ante cualquier objeción.
Las negociaciones siguen trabadas
Estados Unidos e Irán intercambian propuestas a través de intermediarios desde el fracaso del alto el fuego provisional de junio. Sin embargo, las conversaciones siguen estancadas. Todo esto tanto por las condiciones que plantea Teherán como por la intención de Washington de incluir desde el comienzo el programa nuclear iraní.
La ONU intenta separar ambos procesos. Su propuesta es habilitar cuanto antes un corredor para fertilizantes, mientras continúan las negociaciones políticas y militares para alcanzar un acuerdo más amplio sobre la navegación en la región.
Moreira da Silva evitó detallar los obstáculos que todavía impiden un entendimiento. Sin embargo, insistió en que el mecanismo humanitario podría funcionar de manera paralela y reducir el impacto del conflicto sobre países que no participan de la guerra.
Tres rutas marítimas bajo presión
La crisis de Ormuz se suma a otros dos focos que afectan al comercio internacional. En el Mar Negro, varios buques de carga sufrieron ataques, mientras que en el Mar Rojo las acciones de los hutíes volvieron a poner en riesgo una de las principales rutas marítimas del planeta.
Para la ONU, la combinación de esos conflictos agrava un escenario que ya estaba tensionado por la crisis climática. El problema no se limita, por lo tanto, a la disponibilidad de fertilizantes, sino que alcanza a buena parte de la cadena global de producción y distribución de alimentos.
“Lo que estamos presenciando ahora es una concentración de factores”, resumió Moreira da Silva. La advertencia apunta a un riesgo concreto: si las principales rutas marítimas siguen bajo presión, el impacto terminará trasladándose desde los puertos hasta el precio de los alimentos.

