LA NOCHE Y LA PANDEMIA

BARES Y BOLICHES BUSCAN RECUPERARSE

Desde que en marzo del 2020 se decretó la cuarentena obligatoria, uno de los rubros más afectados fue el nocturno, cerrando bares y boliches. Hoy, con un regreso especial, la nocturnidad nicoleña gana en cervecerías, locales bailables y con la falta aún de cierto espacios tematizados y más alternativas para distintos días.

De la redacción de EL NORTE
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La espera fue larga, el regreso más que ansiado. Muchos quedaron en el camino, sin posibilidades de ingresos y con alquileres impagables, los que siguieron debieron reconvertirse y rogar que las variantes de la covid no echen todo por la borda. A fines del 2020 fueron volviendo los restaurantes y bares con ciertos aforos y medidas restrictivas previniendo un rebrote de la pandemia y notándose un cansancio y malestar en la ciudadanía, más aún en los propietarios de los locales bailables que ya no podían sostener ninguna estructura con las puertas cerradas. Fue la habilitación de los boliches, a mediados del año pasado, luego de más de un año de estar cerrados, con cierta cantidad de gente y continuando algunos protocolos, el regreso a una nueva realidad que demostró la necesidad imperiosa de la gente de volver a salir y divertirse.

San Nicolás nunca fue fuerte en alternativas gastronómicas, pero desde fines del 2020 comenzaron a  aflorar las cervecerías y bares con un relativo éxito y aumentando la competitividad. 



Regreso

En materia de boliches el primero en volver a abrir sus puertas fue un clásico de la ciudad, “Blues café”, que con 25 años se empoderó en la noche logrando la afluencia de la gente que se sorprendía de volver a una relativa normalidad. A este le continuaron otros locales bailables y la competencia comenzó a crecer, con la salvedad de las numerosas fiestas clandestinas que aún se siguen realizando en campos aledaños, sin ningún tipo de medida de control y seguridad y que fueron furor en el verano de 2020-2021 ante la indignación de los propietarios de los locales habilitados para hacerlo que no podían creer que no les permitieran abrir aún las puertas.

Con el nuevo regreso, la desaparición de ciertos lugares bailables que apuntaban a ciertas franjas etarias y gustos musicales aún se nota en la ciudad, y es un sector que necesita un lugar de esparcimiento urgente, ya que deben viajar a Rosario para encontrarlos. 



De los aspectos más notables que se pueden apreciar en esta nueva normalidad es que a pesar de la crisis económica, se nota mucho gasto durante la noche, vinculado a los miedos de soledad e incertidumbre que dejó la pandemia. Fue interesante notar que en el peor rebrote ocurrido en estos días con la variante ómicrom, no hubo un resentimiento grande de afluencia de público, salvo aquellos que debían permanecer aislados o tenían miedo de contagiarse y que eso les impedía irse de vacaciones, pero un temor real a la enfermedad ya es minimizado, entendiendo que con la vacunación esta nueva cepa no es tan peligrosa pero sí muy contagiosa.

Bebidas

Además de la variedad de cervezas que en un principio fue furor por sus múltiples opciones quedando algunas pocas, el rey de los tragos es el gin tonic y sus alternativas. La coctelería creció mucho y los nicoleños gustan de experimentar con nuevos tragos. Aun así la bebida más popular sigue siendo el fernet seguido por las “birras”.

El horario de cierre de los locales bailables es a las 5.00, donde la Municipalidad exige que el local ya esté completamente vacío, por lo que el corte de expendio de bebidas alcohólicas y música es mucho antes.



Otros días

Una de las que podríamos decir carencias que aún se sienten en la noche nicoleña, además de la falta de algunos locales como tanguerías o para gente mayor, que cerraron en la cuarentena y no volvieron a abrirse alternativas similares, sigue siendo la falta de espacios que acaparen la noche del domingo. Es costumbre desde hace muchos años que ese día sea tomado por boliches de Villa Constitución. Especialmente “Manolo”, donde se trasladan la mayoría de los conciudadanos con los riesgos que significa su regreso en auto a la madrugada y con unas copas de más.

Tampoco hay todavía un lugar para bandas de rock estable. Las mismas brindan recitales en días y horarios indicados, pero sigue faltando un lugar que los convoque de forma asidua y tome la posta, aunque se esperan alguna propuestas al respecto para febrero.

La noche del jueves también está siendo abordada de a poco, sorprendiendo la gran afluencia de público a mitad de semana. 



San Nicolás en los ochenta, con el auge de Somisa y más dinero en la calle, era conocida por ser como una ciudad que no dormía con numerosas propuestas nocturnas. Hoy, lejos de esa realidad y reacomodándose en una pandemia, la noche va tomando forma, aunque todavía le falta.

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