La NASA descubrió condiciones necesarias para albergar vida en un planeta cercano a la Tierra

ASTRONOMÍA

Ceres es un páramo congelado y salado, aunque los especialistas indicaron que alguna vez tuvo una fuente de calor interna de larga duración junto con el “combustible” químico crucial para la vida. Un nuevo análisis, liderado por Sam Courville y publicado días atrás en la revista Science Advances, se apoyó en modelos térmicos y químicos que simulan la evolución interna de Ceres a lo largo de miles de millones de años.

Ilustración

Después de décadas de investigación sobre la posibilidad de encontrar vida fuera de la Tierra, la NASA informó que se detectó un planeta que reunió las condiciones para el desarrollo de organismos. Se trata de un cuerpo pequeño que se ubica en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, lo cual está más cerca de nuestro planeta de lo que se pensaba.

El planeta enano en cuestión es Ceres, el cual fue descubierto en 1801 y que fue considerado asteroide previamente debido a sus 950 kilómetros de diámetro. A su vez, se ubica a 237 millones de kilómetros de la Tierra en su punto más cercano. Actualmente, es un páramo congelado y salado, aunque los especialistas indicaron que alguna vez tuvo una fuente de calor interna de larga duración junto con el “combustible” químico crucial para la vida. Sin embargo, todavía no tienen certezas de que haya florecido la vida en esa formación, aunque sí tienen en claro que reunió todas las condiciones para sustentarla.

Aunque no existen pruebas de organismos en ese remoto mundo, el hallazgo, divulgado por el Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, respalda la hipótesis de que Ceres reunió los ingredientes esenciales para la habitabilidad, reforzando la búsqueda de vida fuera de la Tierra. El análisis, liderado por Sam Courville y publicado el 20 de agosto en la revista Science Advances, se apoyó en modelos térmicos y químicos que simulan la evolución interna de Ceres a lo largo de miles de millones de años.

Los resultados indican que, entre 2.500 y 4.000 millones de años atrás, el subsuelo de Ceres albergó un suministro constante de agua caliente y gases disueltos —como dióxido de carbono y metano—, expulsados desde un núcleo rocoso metamorfoseado.

Esta energía interna, generada por la desintegración radiactiva de elementos, habría mantenido un entorno subterráneo propicio para la vida microbiana, siempre que esta hubiera surgido, explicó el equipo del Jet Propulsion Laboratory de la NASA.

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Misión anterior y nuevo elemento

La relevancia de este hallazgo se fortalece porque la presencia de agua y compuestos orgánicos en Ceres ya había sido confirmada por la misión Dawn de la NASA, finalizada en 2018. Los datos de la operación revelaron que las zonas más brillantes de la superficie del cuerpo celeste están formadas principalmente por sales, que son residuos de líquidos provenientes del subsuelo, mientras que investigaciones en 2020 identificaron un gran reservorio de salmuera bajo la corteza. Estudios adicionales detectaron moléculas orgánicas esenciales para la vida, aunque aisladas resultan insuficientes para sostener organismos.

El nuevo estudio del JPL de la NASA incorpora el tercer elemento clave para la habitabilidad: una fuente de energía química prolongada.

Fuido hidrotermal

Investigadores de la Universidad Estatal de Arizona simularon el interior de ese planeta entre 2500 y 4000 millones de años antes. En esa etapa, el núcleo rocoso se desintegró para dar suficiente calor y enviar fluidos hidrotermales (agua enriquecida con gases y minerales disueltos) a su océano. Con ese entorno, los microbios quimiotróficos salen favorecidos gracias a las reacciones químicas, tal como sucede en la Tierra. La situación ameritaba para el desarrollo de la vida: agua, energía y moléculas orgánicas.

En la Tierra, el agua caliente subterránea que se mezcla con el océano provoca energía química que usan los microbios. Por tal motivo, el investigador Sam Courville señaló que será importante confirmar el fluido hidrotermal en el océano de Ceres en el pasado. No obstante, ahora permanece congelado con temperaturas de hasta -27° C y orbita solo. Hace mucho tiempo que perdió calor y el poco líquido que quedó está dentro de la salmuera bajo la capa de hielo. No hay mucha posibilidad de descubrir un organismo vivo en Ceres, aunque los expertos indican que alguna vez hubo microbios extraterrestres.

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