El porcentaje de créditos empresariales en situación irregular llegó al 3,8% en agosto, frente al 3,6% de julio y a apenas 1,4% de un año atrás. El deterioro coincide con las advertencias que vienen realizando industriales nicoleños sobre empresas que toman deuda para pagar salarios, servicios e insumos ante las dificultades para sostener el capital de trabajo.

De la redacción de EL NORTE
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Las dificultades financieras que atraviesan empresas y pymes comenzaron a reflejarse con mayor intensidad en los balances del sistema bancario. La morosidad del crédito destinado al sector empresario alcanzó en agosto el 3,8%, según el último informe publicado por el Banco Central, un nuevo avance que adquiere particular relevancia para San Nicolás por la fuerte presencia de pequeñas y medianas firmas industriales, metalúrgicas, comerciales y proveedoras de grandes compañías.
El indicador había sido del 3,6% en julio y del 3,5% en junio, por lo que acumula tres meses consecutivos de incremento. Sin embargo, la dimensión del deterioro aparece con mayor claridad en la comparación interanual: en agosto de 2025 solamente el 1,4% del financiamiento empresario se encontraba en situación irregular. En doce meses, la proporción prácticamente se triplicó.
El fenómeno no implica que cuatro de cada cien empresas estén necesariamente en cesación de pagos, ya que el indicador mide el porcentaje de las financiaciones bancarias que presenta irregularidades. Sí muestra que una proporción cada vez mayor del crédito que tomaron las compañías enfrenta dificultades para ser cancelada en las condiciones originalmente acordadas.
La nueva información del Banco Central aparece pocas semanas después de que empresarios de San Nicolás alertaran sobre un cambio particularmente delicado en la utilización del financiamiento. Ya no se recurre únicamente al crédito para comprar maquinaria, ampliar instalaciones o financiar inversiones, sino también para mantener la operación cotidiana de las empresas.
El presidente de la Federación de Comercio e Industria de San Nicolás, Andrés Bockl, había advertido en septiembre a EL NORTE que distintas pymes estaban tomando deuda para afrontar servicios, insumos productivos y salarios. El empresario describió entonces un esquema especialmente riesgoso porque obliga a financiar con deuda gastos que se repiten todos los meses y que deberían poder ser cubiertos por los ingresos normales de la actividad.
La tensión ya había comenzado a observarse durante el segundo trimestre. Un relevamiento de la Fundación Observatorio PyME indicó que el 24% de las industrias pequeñas y medianas había registrado al menos un atraso en alguno de sus vencimientos, el doble del 12% observado durante el tercer trimestre de 2025. Además, el 62% manifestó que estaba tardando más de lo habitual en cobrarles a sus clientes.
En San Nicolás, la preocupación excede al comportamiento del crédito bancario. Los industriales locales vienen señalando dificultades en la cadena de pagos, menor rentabilidad y problemas para generar capital de trabajo en un escenario donde las empresas cobran más tarde pero deben continuar pagando salarios, impuestos, servicios, insumos y compromisos financieros dentro de los plazos previstos.
Más crédito, más incumplimientos
El dato presenta una paradoja. Mientras aumenta la mora, las empresas continúan tomando financiamiento. Durante agosto, el saldo real de crédito bancario destinado al sector empresario creció un 1,3% respecto de julio, de acuerdo con el Banco Central.
Por lo tanto, el deterioro no responde a una desaparición del crédito. Las empresas siguen recurriendo al sistema financiero, pero una porción creciente encuentra dificultades para cumplir con las obligaciones asumidas.
La comparación con agosto del año pasado permite dimensionar el cambio. En aquel momento la mora empresarial era del 1,4%, mientras que doce meses después llegó al 3,8%. La suba equivale a 2,4 puntos porcentuales y representa un incremento cercano al 171% en la tasa de irregularidad.
El deterioro es particularmente relevante para las compañías de menor tamaño. Un análisis basado en información del Banco Central mostró que los créditos inferiores a $5 millones presentaban niveles de mora superiores al promedio empresario, mientras que las financiaciones de entre $5 millones y $200 millones también exhibían una irregularidad considerablemente mayor que la correspondiente al conjunto del sistema.

