La mística copera de Boca se reenciende en el Grupo D

Boca y un Grupo D cargado de historia en la Copa Libertadores 2026

Boca Juniors en la Copa Libertadores, recuerdo de finales históricas

NewsITe

El sorteo de la Copa Libertadores 2026 depositó a Boca Juniors en el Grupo D junto a Cruzeiro de Brasil, Universidad Católica de Chile y Barcelona de Ecuador, una zona que despierta la memoria y alimenta la ilusión del mundo xeneize. No se trata solo de rivales conocidos: cada uno de estos nombres está ligado a campañas que terminaron con Boca levantando la Copa.

En 1977, Boca alcanzó su primera Libertadores con un camino marcado por la solidez defensiva y una final para la leyenda ante Cruzeiro. Aquel equipo dirigido por Juan Carlos “Toto” Lorenzo dejó fuera a River en el debut, superó a Peñarol y Defensor Sporting sin recibir goles y llegó al cruce decisivo frente al conjunto brasileño, que venía de ser campeón continental el año anterior.

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La definición de 1977 quedó sellada en el Estadio Centenario de Montevideo, después de tres partidos cerrados y cargados de tensión. Boca ganó 1-0 en la Bombonera con gol de Carlos Veglio, Cruzeiro igualó la serie con un tiro libre de Nelinho en Belo Horizonte y todo se resolvió en un desempate marcado por la niebla, las cábalas y la mística. Lorenzo decidió evitar la camiseta amarilla que había traído mala suerte y mandó a comprar casacas blancas de apuro, una imagen que quedó incrustada en la historia azul y oro.

Tras un 0-0 prolongado hasta el tiempo suplementario, los penales definieron la gloria. Boca convirtió sus cinco disparos y el momento eterno llegó cuando Hugo Orlando Gatti le contuvo el remate a Vanderlei, desatando el primer gran festejo continental boquense en un Centenario colmado de hinchas que habían cruzado el Río de la Plata para ser testigos de la consagración.

Cruzeiro, Barcelona y Universidad Católica: espejos de la gloria

El vínculo de Boca con Cruzeiro no se agota en aquella final. Para el presente 2026, volver a enfrentar al equipo brasileño en fase de grupos significa mirar al espejo de la máxima gloria: un rival duro, copero, que forma parte del ADN de las grandes noches xeneizes. Aquel conjunto de 1977 completaría su hazaña ganando la Copa Intercontinental frente al Borussia Mönchengladbach, punto de partida de la era internacional del club.

En el caso de Barcelona de Ecuador, el recuerdo más potente conduce al ciclo de Carlos Bianchi. En la Libertadores 2003, compartieron el Grupo 7 y Boca construyó parte de su confianza en esos partidos: victoria 2-1 en la Bombonera y empate 2-2 en Guayaquil. Ese equipo terminaría coronando una campaña arrolladora, con final ganada ante Santos y posterior conquista de la Copa Intercontinental frente al Milan en Japón.

El historial frente a los ecuatorianos es favorable, pero lo que pesa en la memoria del hincha es la carga simbólica de aquel 2003, año que consolidó al “Virrey” y reforzó la identidad copera de Boca en el continente.

Universidad Católica y el inicio de la era Bianchi

La Universidad Católica de Chile también ocupa un lugar especial en la línea de tiempo xeneize. En la Copa Libertadores 2000, Boca compartió el Grupo 2 con los trasandinos, Peñarol y Blooming. El equipo de Bianchi se impuso en los dos encuentros ante Católica (2-1 en Buenos Aires y 3-1 en Santiago), en una campaña que cortó una sequía de 22 años sin títulos continentales.

Aquel 2000 fue mucho más que una Libertadores: Boca venció a Palmeiras en la final, en Brasil, y luego se consagró campeón Intercontinental en Tokio al superar al Real Madrid por 2-1, con dos goles de Martín Palermo. Esa serie de conquistas terminó de moldear la identidad ganadora que hoy sigue marcando el pulso del club.

En este 2026, el Grupo D funciona como un espejo de las mayores alegrías internacionales de Boca. Cruzeiro, Barcelona y Universidad Católica no son solo nombres en un fixture, sino recordatorios de caminos ya transitados con éxito. Mientras la Bombonera se prepara para nuevas noches de Copa, el pueblo boquense apela a una certeza construida a lo largo de décadas: la mística no aparece de un día para otro, se hereda, se forja y se defiende adentro de la cancha.

Para el hincha de Boca, este Grupo D no es solo un desafío deportivo: es una invitación a revivir la historia y a creer que la gloria puede repetirse.

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