El fuerte descargo de La Maciel tras la irrupción policial en Gran Hermano
NewsITe
La última gala de Gran Hermano: Generación dorada dejó una postal inédita para la televisión argentina: efectivos de la Policía bonaerense ingresaron a la casa, ubicada en Martínez, para notificar formalmente a Jéssica “La Maciel” en el marco de una causa judicial que la tiene bajo la lupa.
De acuerdo con información judicial a la que tuvo acceso Noticias Argentinas, el expediente investiga presunta explotación sexual, regenteo y maltrato en perjuicio de al menos 17 jóvenes trans. El caso tramita como “averiguación de ilícito” en el Juzgado Federal N.º 2 de San Martín, una etapa preliminar en la que la Justicia analiza si hubo delito y la eventual responsabilidad penal de las personas involucradas.
El momento de la notificación ocurrió en el confesionario y fue registrado por las cámaras del reality. Minutos después de firmar la documentación, La Maciel pidió volver a ese espacio para dirigir un mensaje a la audiencia y dar su versión de los hechos, en medio del impacto que generó la escena entre los participantes y en las redes sociales.
El origen del conflicto según el relato de La Maciel
En su descargo, la participante vinculó la investigación con hechos ocurridos años atrás, cuando su hermana —ya fallecida— ejercía la prostitución en la vía pública. Según su testimonio, la mujer debía pagarle a terceras personas para poder trabajar en determinadas zonas, una práctica conocida dentro del colectivo como el “peaje” callejero.
“Todo empezó un día cuando mi hermana vino a contarme que ya no podía trabajar en la calle porque había alguien que le sacaba plata”, relató, al tiempo que sostuvo que su intervención en esa situación derivó en una denuncia que, a su entender, hoy se le vuelve en contra como una “venganza”.
La Maciel aseguró que en su momento denunció a dos personas, reunió testigos y que, a partir de esa causa, hubo detenciones y repercusión mediática. A partir de entonces, afirmó, comenzó a sufrir hostigamiento en redes sociales y episodios de violencia que la llevaron incluso a tener custodia de Gendarmería en la puerta de su casa.
“Soy inocente y sé cómo probarlo”
Visiblemente afectada, la participante sostuvo ante las cámaras que ya enfrentó estas acusaciones y que resultó sobreseída. “Esto ya lo enfrenté y lo gané. Soy inocente y sé cómo probarlo”, remarcó, aunque reconoció su preocupación por el impacto que el episodio puede tener en su familia, que sigue el programa desde afuera.
“Lograron romperme la cabeza porque sé que mi familia no debe estar contenta. Ellos saben igual que afuera soy fuerte también”, expresó, entre lágrimas, antes de salir del confesionario para compartir con sus compañeros lo que acababa de suceder.
Ante ellos insistió en que “jamás” explotó a nadie ni se benefició económicamente del trabajo sexual de terceras personas. También deslizó que la exposición pública que ganó tras su ingreso al reality habría reactivado viejos conflictos: “No quieren justicia, me quieren joder”, sostuvo.
Repercusiones en el reality y situación judicial
- La notificación se da en el marco de una causa en etapa de investigación, sin condena firme ni sentencia en su contra.
- Dentro de la casa, el episodio abrió un debate sobre el pasado de los participantes y los límites de la televisión de encierro.
- En redes sociales, la escena dividió opiniones entre quienes reclaman avanzar con la causa y quienes piden respetar la presunción de inocencia.
El conductor Santiago del Moro aclaró al aire que, al momento de la selección del casting, La Maciel “no tenía denuncias penales vigentes”.
Mientras la Justicia continúa con las actuaciones y define los próximos pasos del expediente, la presencia de La Maciel en Gran Hermano queda ahora atravesada por una causa sensible que vuelve a poner en agenda la situación de las personas trans en el trabajo sexual y el rol del Estado en la investigación de posibles redes de explotación.


