La picada favorita del Diez en el corazón de Villa Devoto

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Diego Armando Maradona no solo dejó su huella en las canchas de fútbol. También construyó una historia muy particular con la gastronomía porteña. En sus años en el mítico departamento de Segurola y La Habana, en Villa Devoto, tenía una parada obligada: el Café de García, uno de los bares notables de la Ciudad de Buenos Aires, donde se rendía un homenaje bien argentino a la hora del picoteo.
Allí, en el local de Sanabria 3302, se sirve todavía hoy la picada que se convirtió en una de las debilidades del Diez: una propuesta de 19 platitos que combinan fiambres, preparaciones frías y calientes, dips y especialidades de la casa. Con el tiempo, esta picada pasó de ser una opción de la carta a transformarse en un clásico buscado por vecinos, turistas y fanáticos de Maradona.
El vínculo del bar con el ex capitán de la Selección es parte de su identidad. En las paredes se conservan fotos, recuerdos y una camiseta que el propio Maradona firmó y regaló al lugar. Ese testimonio gráfico mantiene vivo el paso del astro por el café y refuerza el carácter casi de santuario futbolero que adquirió el espacio para muchos de sus seguidores.
Cómo es la picada de 19 platitos que conquistó a Diego
La experiencia arranca con una primera tanda de ocho platitos fríos más tres dips. Sobre la mesa aparecen combinaciones bien tentadoras: salame con queso saborizado al orégano, salame chacarero con queso ahumado, tortilla española, vitel toné, pionono, jamón crudo con roquefort, berenjenas en escabeche y un plato de hígado acompañado con pickle y cebolla encurtida.
Los dips —untables que pueden incluir sabores cremosos y especiados— sirven para acompañar panes y fiambres y preparar el terreno para la parte caliente de la picada. Esa segunda etapa es la que termina de definir la personalidad del menú y la convierte en una propuesta contundente para compartir entre varias personas.
En la mitad caliente aparecen salchichas envueltas en panceta con reducción de vermú, albóndigas en salsa fileto, croquetas de panceta con salsa vizcaína, panzotis con salsa vizcaína, buñuelos de acelga con alioli, croquetas de pollo con alioli, papas fritas y rabas. El resultado es un recorrido por distintos sabores y texturas, pensado para que la mesa se llene de platos y nadie se quede con ganas de probar algo.
Un clásico porteño con sello maradoniano
- La picada incluye 19 platitos entre fríos, calientes y dips.
- Se sirve en el Café de García, bar notable de Villa Devoto.
- Maradona fue habitué del lugar durante su etapa en Segurola y La Habana.
- En las paredes se exhibe una camiseta autografiada por el Diez.
- La propuesta está pensada para compartir y funciona como comida completa.
El Café de García, próximo a cumplir un siglo de historia, es hoy un punto de encuentro entre la memoria futbolera de Maradona y la tradición gastronómica porteña, donde esta picada se consolidó como un emblema del barrio de Devoto.
Con casi cien años de vida y declarado bar notable, el Café de García combina relatos de varias generaciones de clientes. Entre esas historias, la de Maradona ocupa un lugar especial: su presencia ayudó a transformar esta abundante picada en un verdadero clásico gastronómico de Buenos Aires, que sigue convocando a quienes buscan sentirse, por un rato, en la mesa del Diez.

