Silvina Zuckerberg, la docente jubilada que conquistó Instagram
NewsITe
A los 63 años, Silvina Zuckerberg decidió que la jubilación no sería un punto final, sino el inicio de una nueva etapa. Docente de profesión y sin experiencia previa en redes sociales, encontró en Instagram un espacio para reinventarse y hoy, bajo el nombre de “Abuela Canchera”, inspira a miles de mujeres que buscan un nuevo propósito después de retirarse del trabajo formal.
Su historia comenzó en 2020, cuando cobró su primer haber jubilatorio apenas semanas antes del inicio de la pandemia. El aislamiento, lejos de paralizarla, la empujó a explorar un mundo desconocido. Al principio, las redes eran un juego: confundía el nombre de la plataforma, no sabía dónde estaban los mensajes y necesitaba la ayuda de su hija para crear la cuenta, sacar fotos y grabar videos. Pero la curiosidad pudo más.
Con el tiempo, Silvina decidió aprender en serio. Empezó a mirar tutoriales, se anotó en cursos y, paso a paso, ganó seguridad frente a la cámara y en el manejo de la tecnología. Así nació “Abuela Canchera”, una cuenta donde combina moda, actitud y mensajes motivacionales dirigidos especialmente a mujeres mayores que sienten que aún tienen mucho por vivir y por crear.
Moda, actitud y una comunidad que crece día a día
Su pasión por la ropa y el estilo fue clave para definir el contenido. Durante años, como maestra, estaba acostumbrada a recibir elogios por sus looks en la puerta de la escuela. Ese sello personal se trasladó a las redes: colores, combinaciones arriesgadas y una impronta alegre que rápidamente llamó la atención de sus seguidores.
Hoy, su cuenta supera los 160 mil seguidores, entre exalumnos, colegas, amigas y nuevas seguidoras que la descubren a diario. Detrás de cada publicación hay planificación, creatividad y trabajo: elegir el conjunto, pensar la idea del video, escribir el texto y responder mensajes. Silvina entiende su rol de influencer como un trabajo real, que exige dedicación pero que le devuelve, según dice, una enorme satisfacción personal.
Al mismo tiempo, cuida su vida familiar. Se define como una mamá y abuela presente, pero también como una profesional de las redes que, cuando tiene un evento o una acción puntual, se concentra de lleno en esa tarea. Ese equilibrio le permite disfrutar de ambas facetas sin culpas.
Reinventarse después de la jubilación
Más allá de los números, el impacto de “Abuela Canchera” se ve en la cantidad de mujeres que se sienten identificadas con su mensaje. Silvina insiste en que la edad no es un límite, sino una oportunidad para empezar proyectos nuevos. Para ella, la clave está en la actitud: animarse a aprender, a equivocarse y a animarse otra vez.
Aunque reconoce que no todos los comentarios son positivos, afirma que las críticas no la detienen. Muchas veces, es su propia comunidad la que sale a defenderla y eso, explica, incluso ayuda a ampliar el alcance de sus publicaciones. La mayor recompensa, asegura, es sentir que ayuda a otras mujeres a brillar y a animarse a ocupar un lugar propio.
“Mi verdadero éxito es tener la mente en paz, el corazón alegre y la familia cerca. Si encima puedo inspirar a otras, la meta está cumplida”, resume Silvina, la Abuela Canchera que demuestra que nunca es tarde para empezar algo nuevo.
La experiencia de Silvina Zuckerberg confirma que la tecnología puede ser una aliada para tender puentes entre generaciones, crear comunidad y abrir puertas inesperadas. Desde una pantalla de celular, esta abuela influyente derriba prejuicios y se convierte en símbolo de una vejez activa, creativa y llena de proyectos.

