Un informe de la Universidad Siglo 21 advirtió que la inteligencia artificial gana terreno dentro de las organizaciones y que, en los próximos tres años, el reemplazo de tareas humanas podría alcanzar al 87% de las empresas. Al mismo tiempo, el estudio detectó la aparición de nuevas funciones laborales y una visión mayoritariamente optimista sobre la convivencia entre personas y tecnología.

La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta experimental o reservada a sectores tecnológicos específicos y ya forma parte de los procesos internos de una porción creciente de empresas argentinas. Así lo reflejó el informe “Transformaciones en el trabajo dentro de empresas argentinas 2026”, elaborado por el Observatorio del Futuro de la Universidad Siglo 21, que analizó cómo la expansión de la IA modifica el empleo, las tareas laborales y las decisiones empresariales.
El relevamiento, realizado sobre 400 empresas de distintos sectores económicos del país, mostró que el impacto de la inteligencia artificial ya comenzó a sentirse en el trabajo cotidiano y que las compañías proyectan una aceleración del fenómeno en los próximos años.
La automatización se consolida dentro de las empresas
Uno de los principales hallazgos del estudio es que la automatización del trabajo humano ya forma parte de la estrategia de la mayoría de las organizaciones. Apenas el 13,5% de las firmas afirmó no implementar procesos de automatización, mientras que el resto reconoció distintos niveles de incorporación tecnológica.
Además, el informe detectó un cambio en los motivos detrás de estas decisiones. El 45,4% de las empresas aseguró automatizar con una combinación de objetivos: reducir costos, aumentar la productividad y generar valor para sus clientes. Esa proporción creció respecto de la medición previa, lo que para los autores refleja una mirada más integral sobre el fenómeno.
Sin embargo, la transformación no siempre se desarrolla bajo criterios planificados. El 72,2% de las compañías reconoció que todavía no utiliza metodologías específicas para decidir qué tareas deben seguir siendo humanas y cuáles pueden pasar a sistemas tecnológicos o de inteligencia artificial. Apenas el 22,8% indicó trabajar con algún esquema formal de evaluación.
La IA avanza y ya modifica tareas laborales
El informe señaló que la presencia concreta de inteligencia artificial dentro de las empresas creció con fuerza en el último año.
Actualmente, el 41,6% de las firmas ya implementa IA en alguna instancia de trabajo interno. Dentro de ese grupo, un 12,5% se encuentra en pruebas piloto, un 26,1% la utiliza en áreas o procesos clave y un 3% afirmó haberla desplegado en gran parte de la organización. En paralelo, un 27,8% todavía la analiza y un 28,3% permanece al margen de esta tecnología.
La consecuencia más visible aparece en la reorganización de tareas humanas.
El 75% de las empresas manifestó que, en los últimos dos años, la inteligencia artificial sustituyó alguna proporción de tareas previamente realizadas por personas. En la mayoría de los casos el reemplazo fue inferior al 10% del total, aunque también aparecieron organizaciones donde la incidencia resultó mucho mayor.
Las proyecciones profundizan esa tendencia. Cuando las empresas miran hacia los próximos tres años, el porcentaje que espera algún nivel de sustitución asciende al 87%. Entre quienes ya utilizan IA en procesos clave o de manera más extendida, la previsión alcanza prácticamente a la totalidad de los casos relevados.
Nuevas tareas y una mirada menos pesimista
Pese al avance de la automatización, el informe remarcó que la IA no aparece únicamente asociada al reemplazo de funciones.
El 85% de las empresas afirmó haber registrado tareas nuevas o revalorizadas a partir de la incorporación de inteligencia artificial en los últimos dos años. En algunos casos se trató de funciones complementarias; en otros, de roles y responsabilidades que antes no existían dentro de las estructuras laborales tradicionales.
Ese proceso convive con una visión empresarial que, en términos generales, se volvió más optimista.
El 44,5% de las firmas cree que la inteligencia artificial enriquecerá las tareas humanas y otro 9,8% considera que incluso generará nuevos puestos de trabajo. En sentido contrario, un 24,5% prevé reducción de tareas y un 13% estima que habrá disminución de empleos. El saldo deja un predominio de percepciones positivas sobre el futuro de la relación entre trabajo humano e inteligencia artificial.
Agentes de IA y empresas sin espacios de adaptación
El estudio también puso el foco en una etapa más avanzada del fenómeno: la denominada “economía agéntica”, basada en agentes de IA capaces de ejecutar tareas y tomar decisiones de manera autónoma.
Aunque más de la mitad de las empresas todavía permanece al margen de esa tecnología, ya existe un grupo que experimenta o planifica su incorporación. A la vez, siete de cada diez compañías creen posible, en distintos grados, que en el futuro convivan empleados humanos y trabajadores digitales dentro de las organizaciones.
Pese a este escenario de transformación acelerada, el informe identificó una debilidad interna importante.
El 64% de las empresas reconoció que aún no generó espacios concretos para explicar, debatir o acordar cómo implementar la inteligencia artificial en el trabajo. Solo el 8,3% dijo hacerlo regularmente.
En cuanto al empleo, las perspectivas todavía conservan un tono expansivo, aunque con menor intensidad que años atrás. El 39,3% de las empresas espera aumentar su cantidad de colaboradores en los próximos tres años y un 37% proyecta mantenerla estable. No obstante, el estudio advirtió que las expectativas de crecimiento resultan hoy menores que en mediciones anteriores, en un contexto donde la IA avanza con velocidad creciente sobre las dinámicas laborales.

