La inflación vuelve al podio de preocupaciones en 2026

La inflación retoma centralidad en la agenda social argentina

Consumidores frente a góndolas en medio de la suba de precios

NewsITe

La inflación volvió a instalarse entre las tres principales preocupaciones de los argentinos y se consolida otra vez como un termómetro decisivo para evaluar la gestión del presidente Javier Milei. Tras un período en el que el foco social se había desplazado hacia el empleo y los ingresos, los últimos relevamientos muestran que el aumento del costo de vida recupera terreno y se ubica nuevamente en el podio de los mayores temores económicos.

Desde la campaña electoral, Milei prometió «exterminar» la inflación mediante un programa económico de corte hiperortodoxo, basado en el ajuste del gasto público, la búsqueda del superávit fiscal y la restricción de la emisión monetaria. Esa hoja de ruta continúa vigente, pero los aumentos persistentes en alimentos, tarifas y servicios mantienen en vilo a los hogares, que sienten en la experiencia cotidiana lo que antes leían solo en las estadísticas.

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De acuerdo con sondeos de opinión pública citados por la Agencia Noticias Argentinas, en 2025 la inflación había perdido posiciones como principal problema del país: mediciones de la Universidad de San Andrés la ubicaban en torno al 20% de las menciones, por debajo de los bajos salarios (37%) y la falta de trabajo (36%). El eje del malestar se concentraba en la caída del poder adquisitivo y en la dificultad para llegar a fin de mes.

De la preocupación por el salario al regreso del fantasma inflacionario

La misma batería de estudios señala que cerca del 78% de la población modificó sus hábitos de consumo por el deterioro del bolsillo, mientras que informes de ARESCO advirtieron que dos de cada tres argentinos recurrieron al crédito para comprar bienes básicos como alimentos e higiene. Ese endeudamiento creciente fue una primera señal de alerta sobre la fragilidad del esquema de ingresos familiares.

En paralelo, los datos oficiales del INDEC registraron una inflación anual del 31,5% en 2025. Si bien el número implicó una desaceleración respecto de años previos, no alcanzó para que la sociedad sintiera un alivio sostenido. El impacto de los ajustes tarifarios en transporte y energía, sumado a la volatilidad internacional por el conflicto en Medio Oriente, volvió a presionar sobre los precios y reactivó el temor a una nueva escalada inflacionaria a comienzos de 2026.

En este escenario, encuestas recientes muestran que la inflación reaparece en el segundo lugar del ranking de preocupaciones, con alrededor del 21% de las menciones, solo por detrás de los problemas de empleo y actividad económica. Consultoras como Zuban Córdoba y Asociados destacan que el poder adquisitivo, los salarios y los ingresos concentran las inquietudes del 46,6% de la población, mientras que el 22% admite que no llega a fin de mes y un 36% señala el desempleo como prioridad.

Un desafío que excede al indicador económico

  • La inflación vuelve al podio de problemas nacionales, después de haber cedido espacio en 2025.
  • El endeudamiento de los hogares crece: dos de cada tres argentinos usan crédito para comprar productos básicos.
  • Los aumentos en tarifas de energía y transporte reavivan el pesimismo sobre la economía para 2026.
  • Empleo, salarios y seguridad conforman un mapa de preocupaciones múltiples que exige respuestas integrales.

La inflación dejó de ser solo un número en los informes oficiales para convertirse en una experiencia de vida que condiciona decisiones de consumo, endeudamiento y planificación familiar.

Los analistas coinciden en que, a esta altura del gobierno de La Libertad Avanza, la comparación social ya no se hace con la gestión de Alberto Fernández, sino con los primeros años del propio oficialismo. En ese marco, el desafío para el Ejecutivo es doble: contener la inflación y, al mismo tiempo, recomponer el poder de compra, generar empleo y ofrecer un horizonte de previsibilidad. De lo contrario, la inflación seguirá siendo no solo una estadística, sino una presencia cotidiana que moldea el humor social y las expectativas de futuro.

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