La industria corta la racha negativa y crece 0,3% en agosto

La actividad fabril muestra una leve mejora tras varios meses en baja

Planta industrial argentina con líneas de producción en funcionamiento

NewsITe

La producción industrial argentina registró en agosto un leve avance interanual de 0,3% y una suba de 1,4% en la medición desestacionalizada frente a julio, según el Índice de Producción Industrial (IPI-OJF) elaborado por el Centro de Estudios Económicos Orlando J. Ferreres & Asociados. El dato implica una interrupción, al menos parcial, de la racha contractiva que venía mostrando el sector manufacturero.

Pese a esta mejora puntual, el balance de los primeros ocho meses del año continúa siendo negativo: entre enero y agosto, la industria acumula una caída de 2,2% en comparación con igual período del año anterior. Los analistas remarcan que la recuperación es todavía frágil y que la actividad se mueve en un terreno muy heterogéneo según el rubro.

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El informe detalla que las refinerías de petróleo se consolidan como el segmento más dinámico de la industria local, con un salto de 15,9% interanual en agosto. También se destacaron algunos rubros vinculados al sector químico, que mostraron un crecimiento de 6,1%, y ciertas áreas de la industria alimenticia.

Desempeño desigual entre sectores clave

En el rubro de alimentos, el principal impulso volvió a provenir del procesamiento de granos. La producción de aceites registró una suba anual de 10,1%, favorecida por un mayor nivel de molienda y mejores condiciones para la exportación. Este desempeño compensó parcialmente el retroceso observado en ramas más sensibles al consumo interno.

Del otro lado, plásticos, textiles y maquinaria figuran entre los sectores más golpeados. La producción de plásticos cayó 34,2% interanual, mientras que el sector textil retrocedió 10,5% y la fabricación de maquinaria y equipo se contrajo 10,2%. En este último caso, el informe cita datos de Adefa, que informó una baja de 11,6% anual en la producción automotriz de agosto.

La construcción también aportó señales negativas: la fabricación de insumos específicos e infraestructura mantuvo variaciones interanuales en terreno rojo. El sector de minerales no metálicos, estrechamente ligado a la obra pública y privada, registró una merma de 8%, en línea con la caída de 8,1% en las entregas de cemento informada por la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland.

Perspectivas para lo que resta del año

Al analizar la evolución general, el estudio técnico advierte que la industria continúa alternando meses de suba y de baja, sin consolidar todavía un sendero de crecimiento sostenido en lo que va de 2026. La dinámica responde, en buena medida, a la debilidad del mercado interno, la volatilidad cambiaria y las dificultades de acceso al financiamiento y a insumos importados.

No obstante, los economistas de Ferreres proyectan que en los últimos meses del año podría empezar a observarse una mejora más visible en el agregado industrial, siempre que se mantenga la relativa estabilidad macroeconómica y se sostenga la recuperación en los complejos exportadores, como el aceitero y el de metales básicos.

En contraposición al mal desempeño de varias ramas manufactureras, el sector de metales básicos anotó en agosto una suba de 3,2% en la comparación interanual, traccionado por la producción de laminados. Este desempeño sugiere que algunos segmentos vinculados a la exportación y a grandes proyectos de infraestructura mantienen cierta resiliencia frente al contexto recesivo.

“La tendencia parece seguir alternando subas y bajas, sin mostrar un crecimiento real en lo transcurrido de 2026. Hacia adelante esperamos que el andar heterogéneo de la industria continúe, pero en el agregado deberíamos empezar a ver alguna mejora en los meses que quedan del año”, sostuvo el informe del Centro de Estudios Orlando J. Ferreres & Asociados.

Con este panorama, la industria llega al último tramo del año con señales mixtas: algunos polos de expansión concentrados en refinerías, químicos, alimentos y metales básicos, frente a retrocesos marcados en sectores más dependientes del mercado doméstico, como plásticos, textiles, maquinaria y construcción. El desafío para los próximos meses será transformar los repuntes puntuales en una recuperación más amplia y sostenida.

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