La UIA advierte por la carga impositiva récord sobre el sector formal

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En un escenario de actividad golpeada y fuerte recesión, la Unión Industrial Argentina (UIA) encendió una nueva señal de alarma: de acuerdo con un informe reciente, el país encabeza el ranking mundial de carga fiscal sobre el sector formal de la economía. Según el estudio, la presión tributaria efectiva sobre las empresas llega al 56%, lo que ubica a la Argentina en el primer lugar entre 30 naciones analizadas.
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El trabajo de la central fabril compara ocho tributos relevantes en países del G20, de Sudamérica y en economías desarrolladas como Países Bajos, España y Suiza. Aunque en términos de recaudación sobre el PBI Argentina aparece en el puesto 12, cuando el foco se pone en las firmas que operan en blanco el cuadro cambia drásticamente: la carga formal se incrementó seis puntos porcentuales respecto de 2023.
La UIA advierte que esta estructura tributaria no solo erosiona la competitividad del aparato productivo, sino que también desalienta la inversión, empuja a la informalidad y dificulta la generación de empleo privado registrado.
Impuesto a las Ganancias e IVA, entre los tributos más gravosos
Uno de los capítulos centrales del informe está dedicado al Impuesto a las Ganancias para sociedades. Junto con Colombia, Argentina registra la alícuota más elevada de la muestra, con una tasa del 35%. Si se suma la imposición sobre los dividendos, el impacto final asciende a casi el 40% sobre las utilidades empresarias.
En paralelo, el impuesto al Valor Agregado también se ubica en el tramo superior del ranking internacional. Con una alícuota general del 21%, Argentina integra el grupo de 13 países con tasas iguales o superiores al 19%. Sin embargo, la UIA subraya que el problema no es solo la alícuota: la acumulación crónica de saldos a favor, las demoras en los reintegros a exportadores y la proliferación de regímenes de retención y percepción inmovilizan capital de trabajo y deterioran la liquidez de las compañías.
Otros tributos distorsivos: cheques, patrimonio y retenciones
El impuesto a los Débitos y Créditos bancarios, creado en 2001 como medida transitoria, continúa vigente y es señalado como una de las cargas más distorsivas. Con una alícuota del 0,6% sobre movimientos bancarios, Argentina se ubica por detrás de Venezuela, pero por encima de Colombia y Perú entre los países que gravan las transacciones financieras.
En cuanto a los impuestos al patrimonio, el informe destaca que Argentina es el único país de la muestra que toma una base imponible bruta —sin deducir deudas— combinada con un mínimo no imponible reducido. Esto incrementa la presión sobre patrimonios productivos y sobre empresas que, aun con dificultades financieras, siguen alcanzadas por el tributo.
Las retenciones a las exportaciones, aplicadas solo en Argentina y Rusia dentro del universo analizado, se mantienen como un factor adicional de carga, especialmente para el segmento industrial. No obstante, la UIA reconoce el proceso de desgravación en marcha: el Decreto 566/2026 dispuso la eliminación gradual de derechos de exportación para más de 5.000 posiciones arancelarias industriales, con la meta de que el 97% de los productos industriales pague alícuota 0% hacia 2027.
Ingresos Brutos, tasas y Sellos: impacto en la cadena productiva
En el plano subnacional, el informe vuelve a apuntar contra Ingresos Brutos, un impuesto provincial que grava la facturación en cada eslabón de la cadena, generando lo que se conoce como efecto “en cascada”. Esta dinámica encarece costos, acumula saldos a favor difíciles de recuperar y termina afectando precios finales y márgenes de rentabilidad.
A ello se suman tasas municipales que, según la UIA, muchas veces toman como base imponible los mismos ingresos ya alcanzados por Ingresos Brutos, configurando situaciones de doble imposición. En la misma línea, el impuesto de Sellos —con alícuotas que superan el 1%— es cuestionado por su amplio alcance sobre contratos y operaciones comerciales, lo que, de acuerdo con la central industrial, termina incentivando la informalidad.
Las propuestas de la UIA para aliviar la carga tributaria
Frente a este cuadro, la entidad que preside Martín Rappallini presentó un paquete de 14 medidas para reformar el esquema impositivo y recomponer la competitividad del sector transable. Entre los puntos salientes, se plantea reducir el costo laboral no salarial permitiendo computar hasta el 95% de las contribuciones patronales a cuenta de IVA y Ganancias para sectores intensivos en empleo y economías regionales.
- Establecer una alícuota única del 25% para el Impuesto a las Ganancias.
- Otorgar devolución automática de saldos a favor de IVA y eliminar regímenes de retención y percepción.
- Implementar una cuenta única tributaria que permita compensar en forma ágil los créditos fiscales.
- Transformar gradualmente el impuesto al cheque en un pago a cuenta de IVA y Ganancias hasta su eliminación.
- Eliminar retenciones para manufacturas de origen industrial y alimentos elaborados, y aumentar reintegros a exportaciones.
- Actualizar valores fiscales con un índice público y consolidar un compromiso de estabilidad tributaria y jurídica por 30 años.
“Una estructura tributaria más simple, previsible y menos distorsiva es condición necesaria para recuperar inversión, empleo y exportaciones industriales”, insistieron desde la UIA al presentar el documento.
El debate sobre la presión fiscal sobre el sector formal se cruza con la discusión más amplia sobre el rumbo del programa económico. Mientras el Gobierno apuesta a la reducción del déficit y al equilibrio de las cuentas públicas, la industria reclama una revisión profunda de los tributos que, según advierten, están poniendo en riesgo la supervivencia de muchas empresas y la capacidad del país para competir en los mercados internacionales.

