La Iglesia hizo un pedido para que no se politice la Guerra de Malvinas

El arzobispo de Buenos Aires, monseñor José García Cuerva, ofreció reflexiones sobre el conflicto bélico de Malvinas. En sus palabras, hizo un llamado a la conciencia sobre la situación social, enfocándose en temas como el bienestar de los jubilados y el acceso a los medicamentos

En medio de una semana marcada por los homenajes del Gobierno a los caídos y veteranos de Malvinas, el arzobispo de Buenos Aires, José García Cuerva, compartió un mensaje político durante su homilía por el 2 de abril. Durante su intervención en la Catedral Metropolitana, García Cuerva reflexionó extensamente sobre el conflicto y las víctimas, enfatizando en la importancia de no politizar la guerra.

Ante una congregación repleta de fieles, algunos portando banderas celestes y blancas, así como uniformes militares, el arzobispo lamentó la situación de pobreza, especialmente la de los jubilados, y aludió sutilmente a las dificultades en el acceso a los medicamentos, temas de controversia derivados del ajuste ejecutado por Javier Milei.

García Cuerva expresó: “Cada 2 de abril es también una ocasión para llorar. Vivimos en una cultura que intenta ocultar la muerte, el dolor y el sufrimiento, pero el mundo de hoy carece de lágrimas. Lloran los marginados, los excluidos, los despreciados, pero aquellos de nosotros que llevamos una vida sin carencias no hemos aprendido a llorar”. Hizo hincapié en que “ciertas realidades solo se aprecian con los ojos lavados por las lágrimas”.

Asimismo, invitó a los presentes a reflexionar sobre su capacidad para empatizar y sentir compasión: “¿He aprendido a llorar? ¿He aprendido a llorar al ver a un niño hambriento, a un adolescente adicto en la calle, a un padre desesperado por alimentar a su familia o a un jubilado que no puede comprar sus medicamentos? ¿O es mi llanto el de aquel que solo lamenta no tener más?”.

En sus palabras de esta tarde, el arzobispo instó a evitar la politización de la historia de Malvinas. Expresó su dolor por el uso ideológico de este tema, así como por los fracasos, frustraciones y pérdidas causadas por la pandemia. Destacó que la apropiación ideológica es difícil de sobrellevar y recitó un réquiem titulado “Se nos murió la patria”, citado previamente por el Papa Francisco.

Al concluir, hizo un llamado a que los combatientes en el conflicto sirvan como inspiración para la unidad nacional. Deseó que las lágrimas y la sangre derramada por nuestros héroes fertilicen una Argentina solidaria, justa y pacífica para todos sus ciudadanos. Además, solicitó la intercesión de Nuestra Señora de Luján, patrona de Argentina, para que como madre, alivie y cure las heridas aún no sanadas de la guerra.

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