Cada año la Conferencia Episcopal Argentina comparte un video para desear buenos augurios por la festividad cristiana. En esta ocasión, el monseñor Oscar Ojea advirtió: “No existe paz sin justicia”.

Este domingo 24 de diciembre, la Iglesia publicó un mensaje para la Navidad y reveló su preocupación por la crisis económica que atraviesa Argentina y que afecta a los más chicos. En este contexto, el titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Ojea, solicitó por medio de un video que el alimento le llegue a cada argentino. “No existe la paz sin la justicia”, dijo.
“Dios se ha hecho ser humano y ha venido a compartir la vida con nosotros. Desde el comienzo él ha querido ser un niño como nosotros y vivir la experiencia del nacer”, comenzó el mensaje.
Además, expresó: “Nuestra limitación de seres humanos es que necesitamos, para subsistir, del apoyo y del sustento de los demás, no somos autosuficientes. El niño Dios nos recuerda también a aquellos que han tenido el privilegio de ser padres para nuestros hijos, la experiencia de tener un hijo, de esa maravilla que Dios hace con el misterio de la vida, y al compartir la vida de todos los niños, el niño Jesús tiene una preocupación especial por la paz”. Sin embargo, manifestó que “no existe la paz sin la justicia”. “Y tenemos verdaderamente una preocupación seria para que el alimento pueda llegar a todos los chicos y chicas de nuestra patria”, remarcó.
“El niño dios quiere acompañar nuestra vida. Ha nacido pobre para indicarnos también que debemos preocuparnos para que el pan llegue a todos, que no haya nadie que se quede sin ese bien primario, principalmente nuestros chicos porque sino no hay modo de construir la paz. Si no nos preocupamos por ellos nos despreocupamos del futuro y si nos despreocupamos del futuro seremos hombres y mujeres sin horizonte, hombres y mujeres cuyas vidas no valen la pena”, sostuvo Ojea.
Asimismo añadió: “Nosotros en Navidad besamos los piececitos del niño, que en el fondo es besar los pies de nuestros hermanos y hermanas, él ha querido embarrarse con nosotros, caminar nuestra tierra, hacerse uno de nosotros y enseñarnos a servir. Besar los pies del niño es comprometernos con el servicio de los hermanos y hermanas”.
“Que el Señor nos conceda en esta Navidad, junto al niño Jesús, rescatar estas preocupaciones esenciales que nos van a llevar a vivir a fondo el misterio de la Noche Buena y de la Navidad, hacernos buenos, configurarnos con Jesús para poder servir cada día mejor a nuestros hermanos. Que Dios los bendiga”, finalizó.

