La heredera de “Retrato de una Dama” exige que le devuelvan el cuadro

La disputa internacional por una obra saqueada por el nazismo

El cuadro 'Retrato de una Dama', atribuido a Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti

NewsITe

La confirmación de la autoría del cuadro “Retrato de una Dama” abrió un nuevo capítulo en una historia atravesada por el saqueo nazi, la memoria del Holocausto y los reclamos de restitución de obras de arte. La verdadera heredera del lienzo, Marei von Saher, nuera del reconocido galerista judío holandés Jacques Goudstikker, formalizó su pedido para que la Justicia argentina le restituya la pintura.

El caso dio un giro decisivo luego de que peritos de la Academia Nacional de Bellas Artes identificaran al autor de la obra como el pintor italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como “Il Pitocchetto”, y no como Giuseppe Ghislandi, tal como se sospechaba inicialmente. Este cambio de atribución no es un simple detalle técnico: vincula de manera directa el cuadro con la colección Goudstikker, saqueada por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial y hoy valuada en más de 250.000 euros.

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Los especialistas Ángel Miguel Navarro y Alejo Gabriel Lo Russo llevaron adelante semanas de estudios y peritajes sobre el cuadro hallado en una vivienda de Mar del Plata. La pieza fue localizada en la casa donde reside la hija de Friedrich Kadgien, un ex funcionario nazi que, según la investigación, habría tenido acceso a obras de arte sustraídas durante el conflicto bélico. La presencia del cuadro en la Argentina forma parte de una trama más amplia de dispersión de bienes culturales robados en Europa y vendidos o trasladados a distintos países.

De acuerdo con la reconstrucción histórica del caso, en 1940 Goudstikker abandonó su galería de Ámsterdam para escapar de la ocupación nazi. En ese contexto, una parte sustancial de su colección fue confiscada y derivada a Alemania, para luego ser distribuida entre museos, colecciones privadas y mercados de arte de diferentes países. Décadas después, numerosas obras han sido objeto de reclamos de restitución por parte de los herederos, en línea con las recomendaciones y principios internacionales sobre bienes culturales robados en tiempos de guerra.

La causa judicial en la Argentina y el encuadre como delito de lesa humanidad

Con el informe pericial ya incorporado al expediente, la investigación avanza en el Área de Investigación y Litigio de Casos Sencillos de la Unidad Fiscal de Mar del Plata, que extendió el plazo de la pesquisa hasta marzo próximo. La causa se centra no solo en el origen ilícito de la obra, sino también en las responsabilidades penales de quienes habrían contribuido a ocultarla.

A mediados de septiembre del año pasado, el fiscal federal Carlos Martínez imputó a la hija de Kadgien y a su pareja por el presunto delito de encubrimiento agravado. En su dictamen, el representante del Ministerio Público Fiscal subrayó que el hecho debe entenderse como conexo a crímenes de lesa humanidad, dado que se inscribe dentro del accionar sistemático del nazismo contra la población judía y su patrimonio cultural. Esa calificación tiene consecuencias de peso: impide la prescripción del delito y refuerza la obligación del Estado de investigar y, en su caso, reparar.

  • La obra fue robada a la familia del galerista judío Jacques Goudstikker durante la Segunda Guerra Mundial.
  • Peritos argentinos confirmaron que el cuadro pertenece al italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti.
  • La heredera Marei von Saher reclama su restitución desde Estados Unidos.
  • El caso se tramita en la Justicia federal de Mar del Plata, con una investigación abierta hasta marzo.

La restitución de obras de arte saqueadas por el nazismo se ha convertido en un símbolo de reparación histórica y de reconocimiento a las víctimas del Holocausto.

Mientras la Justicia argentina avanza en la definición de la situación del cuadro y de sus tenedores actuales, el reclamo de la heredera suma presión para que la obra sea devuelta a la familia Goudstikker. El caso se suma a otros procesos internacionales de restitución y vuelve a poner en agenda el debate sobre el destino de los bienes culturales robados durante el nazismo, un capítulo todavía abierto de la memoria del siglo XX.

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