La Guardia Suiza: cinco siglos de lealtad, tradición y defensa papal

Fundada en 1506, la Guardia Suiza Pontificia combina historia, entrenamiento militar y fe. En la actualidad siguen custodiando al Papa de turno con el mismo compromiso de sus orígenes.

guardia suiza papa

​La Guardia Suiza Pontificia, fundada en 1506 por el Papa Julio II, es el ejército más pequeño y antiguo del mundo. Su misión principal es proteger al Papa y al Vaticano.​

Durante el Saqueo de Roma en 1527, 147 de los 189 guardias suizos murieron defendiendo al Papa Clemente VII, permitiéndole escapar por el Passetto di Borgo. ​

Hoy, la Guardia Suiza cuenta con 135 miembros. Para unirse, los candidatos deben ser hombres suizos, católicos practicantes, solteros, tener entre 19 y 30 años, medir al menos 1,74 metros, haber completado el servicio militar en Suiza y poseer una reputación intachable. ​

El entrenamiento inicial dura dos meses: uno en Suiza, donde aprenden defensa personal, manejo de armas de fuego, extinción de incendios y derecho; y otro en el Vaticano, enfocado en el uso de alabardas, protocolo, respuesta a emergencias e italiano.

Aunque su uniforme colorido y el uso de alabardas pueden parecer ceremoniales, la Guardia Suiza está preparada para situaciones de emergencia. En 1981, cuando el Papa Juan Pablo II fue víctima de un atentado, los guardias reaccionaron de inmediato, protegiéndolo y escoltándolo a un lugar seguro.​

Cada 6 de mayo, en conmemoración del sacrificio de 1527, los nuevos reclutas juran fidelidad al Papa, comprometiéndose a defenderlo incluso con su vida.​

La Guardia Suiza no solo custodia al líder de la Iglesia Católica, sino que también simboliza una fe y una tradición que perduran desde hace más de cinco siglos.​

Deberes oficiales de la Guardia Suiza

Según el sitio oficial del Vaticano, la Guardia Suiza Pontificia tiene como principales responsabilidades:​

  • Proteger al Papa, su residencia y su persona en todo momento.​
  • Vigilar las entradas del Vaticano y controlar el acceso al Palacio Apostólico.​
  • Acompañar al Papa en sus viajes y actos públicos, garantizando su seguridad.​
  • Proporcionar servicios de honor durante ceremonias y recepciones oficiales.
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