La crisis invisible del cuidado: las mujeres asumen casi el 90% del trabajo no remunerado en el país

UN DÍA INTERNACIONAL QUE EXPONE LA BRECHA DE GÉNERO EN LOS HOGARE

En América Latina y el Caribe, las mujeres dedican entre 22 y 43 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mientras que los hombres destinan entre 7 y 20 horas. El impacto de la doble jornada condiciona las carreras profesionales y genera cuadros de “cerebro quemado” o estrés crónico. Frente a este escenario, organizaciones remarcan la urgencia de diseñar políticas públicas.

De la Redacción de EL NORTE
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En el marco del Día Internacional de los Cuidados y Apoyo que se conmemora cada 29 de octubre, indicadores elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) recuerda un contexto contundente: el trabajo de asistencia y desarrollo en el hogar mantiene una marcada feminización, con un 89% de las tareas ejercidas por mujeres, de las cuales el 97% no recibe remuneración económica.

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En América Latina y el Caribe, las mujeres dedican entre 22 y 43 horas semanales al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mientras que los hombres destinan entre 7 y 20 horas, según el país, de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

En Argentina, el 44% de los casos las cuidadoras ven interrumpidas o condicionadas sus posibilidades de continuar con sus trayectorias profesionales, estudios, capacitación laboral o momentos dedicados al ocio y la salud.

EL COSTO DEL DESARROLLO PERSONAL

La imposibilidad de delegar o redistribuir de forma equitativa el trabajo doméstico impacta directamente en la autonomía de las mujeres. 

Según el relevamiento, en el 44% de los casos las cuidadoras ven interrumpidas o condicionadas sus posibilidades de continuar con sus trayectorias profesionales, estudios, capacitación laboral o momentos dedicados al ocio y la salud. 

Más allá del desgaste físico, la planificación y gestión constante del bienestar familiar implica una demanda cognitiva sostenida en el tiempo. Esta “carga mental” desencadena con frecuencia el síndrome de burnout o “cerebro quemado”, un estado de agotamiento emocional y físico que limita la calidad de vida.

FUERA DE LA FUERZA LABORAL

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las mujeres representan alrededor del 65% de las personas que realizan trabajo remunerado de cuidados en todo el mundo. Además, asumen más de tres cuartas partes del trabajo de cuidados no remunerado, lo que equivale a más del triple del tiempo que dedican los hombres a estas tareas. Se estima que estas responsabilidades de cuidado no remunerado mantienen a 708 millones de mujeres fuera de la fuerza laboral, frente a 40 millones de hombres. Esta desigualdad limita las oportunidades de las mujeres y frena el desarrollo de las familias, las economías y las sociedades.

Se estima que estas responsabilidades de cuidado no remunerado mantienen a 708 millones de mujeres fuera de la fuerza laboral en todo el mundo, frente a 40 millones de hombres.

Un reciente documento de políticas de ONU Mujeres y el Grupo Banco Mundial reveló que 66 de las 190 economías analizadas no reconocen legalmente el derecho de los padres a licencias remuneradas. Incluso entre aquellas que sí lo reconocen, la mitad ofrece menos de dos semanas. Ampliar las licencias parentales remuneradas para los hombres y garantizar el acceso a servicios de cuidado infantil asequibles y de calidad son fundamentales para transformar esta realidad.

Frente a este escenario, organizaciones remarcan la urgencia de diseñar políticas públicas y esquemas comunitarios que reconozcan, reduzcan y redistribuyan el trabajo de cuidado como una responsabilidad compartida entre los hogares, el Estado y el sector privado.

“Reconocer el verdadero valor de los cuidados es fundamental para abordar esta situación. El trabajo de cuidados debe recibir una remuneración justa, dessarrollarse en condiciones laborales seguras y contar con protección social y trabajo decente para todas las personas que lo desempeñan. Asimismo, la responsabilidad de los cuidados debe distribuirse de manera más equitativa entre mujeres y hombres. Sin embargo, con demasiada frecuencia, las políticas nacionales siguen reforzando estas desigualdades. En este Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, hacemos un llamado a los gobiernos para que inviertan en sistemas sostenibles de cuidados que reconozcan, reduzcan y redistribuyan el trabajo de cuidados no remunerado, y garanticen los derechos de todas las personas trabajadoras del sector de los cuidados”, manifestaron desde ONU Mujeres.

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