La CGT conmemoró por adelantado los 81 años del 17 de octubre de 1945 con un acto reducido en su sede de Azopardo. El triunvirato reclamó construir una alternativa política con los trabajadores en el centro y Cristián Jerónimo pidió evitar nuevas “proscripciones” de dirigentes, en un mensaje interpretado como un respaldo a Cristina Kirchner.

La CGT aprovechó la conmemoración por los 81 años del Día de la Lealtad para reclamar unidad dentro del peronismo y exigir que el movimiento obrero tenga un papel central en la construcción de una alternativa al gobierno de Javier Milei. El acto se realizó este viernes 16 en la sede de Azopardo 802, un día antes de la fecha histórica, y reunió principalmente a dirigentes sindicales y referentes políticos.
Los tres integrantes del triunvirato, Jorge Sola, Cristián Jerónimo y Octavio Argüello, coincidieron en la necesidad de superar las diferencias internas y elaborar un programa político común. Sin embargo, la central no anunció nuevas medidas de fuerza ni fijó un calendario de protestas. Por este motivo, el mensaje estuvo concentrado en la reorganización política del peronismo y en el lugar que pretende ocupar el sindicalismo dentro de ese proceso.
Jerónimo pidió impedir nuevas “proscripciones”
Cristián Jerónimo pronunció el discurso más confrontativo con el Gobierno y vinculó directamente la discusión gremial con la disputa política. “Necesitamos volver a sentarnos en una mesa, volver a construir un programa de país”, sostuvo durante su intervención.
Además, llamó a impedir que dirigentes del movimiento vuelvan a ser proscriptos. En este aspecto, recordó los 18 años en los que Juan Domingo Perón permaneció excluido de la vida política argentina. La referencia fue interpretada como un guiño a Cristina Kirchner, en medio de las disputas internas que atraviesa el peronismo.
Jerónimo también afirmó que “no hay solución gremial sin solución política”. Asimismo, acusó al Gobierno de mantener una posición insensible frente a las demandas de amplios sectores sociales. Asimismo, cuestionó el operativo de seguridad desplegado durante la Marcha Federal Universitaria y denunció episodios de infiltración y represión.
Un proyecto “con puño y letra de los trabajadores”
Jorge Sola abrió la ronda de discursos con una reivindicación de la justicia socia. El dirigente planteó que la conmemoración del 17 de octubre no debía limitarse a una evocación histórica. En cambio, propuso transformar la fecha en un punto de partida para reconstruir una propuesta política con protagonismo sindical.
El dirigente reclamó un proyecto nacional que tenga a los trabajadores “en el centro de escena” y que cuente con “puño y letra” del movimiento obrero. Más tarde, Octavio Argüello cerró las intervenciones con un llamado a alcanzar la unidad del peronismo. Y rechazó las proyecciones sobre una eventual desaparición de esa fuerza política.
La convocatoria tuvo un formato más acotado que el que inicialmente habían evaluado algunos sectores sindicales, que pretendían realizar una demostración de fuerza en un estadio. Finalmente, la CGT optó por un encuentro institucional en Azopardo y dio libertad de acción frente a las distintas actividades organizadas por sectores del peronismo.

