La construcción de la Central Térmica San Nicolás se inició en 1950, aunque fue seis años más tarde cuando empezó efectivamente la actividad operativa. El 18 de mayo de 1993 fue adquirida por AES, a partir de lo cual numerosas obras e inversiones potenciaron su producción. Hoy es una de las plantas más versátiles del país y ejemplo en el mundo.

De la redacción de El Norte
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La historia de Central Térmica San Nicolás comenzó en 1950, cuando luego del proceso de licitación llevado a cabo por el Estado Nacional, inició la construcción de la planta. No obstante, fue en octubre de 1956 cuando se puso en marcha su operatoria a través de los bloques a carbón 1 a 4, de 75 MW cada uno, los cuales conformaban la llamada Súper Usina de 300 MW.
En 1983 se inauguró el bloque 5, con capacidad para quemar carbón, fuel oil y gas, con una potencia de 350 MW. Desde entonces, numerosas obras e inversiones fueron ejecutadas con el fin de potenciar la producción.
Originalmente, cuando solo poseía cuatro generadores instalados por empresas de origen alemán, se la denominaba “Súper Usina” y comenzó su operación en 1957 con 300 MW. Fue en 1993, cuando AES, al adquirir Central Térmica San Nicolás, realizó su primera inversión fuera de los Estados Unidos.
El bloque Nº 7, produce 330 MW. El bloque Nº 4 a fueloil genera 70 MW, mientras que el bloque Nº 2, a carbón genera 55 MW. En 2004 se incorporó el arranque en negro (black start) de 25 MW que elevó la potencia instalada a 675 MW y ese mismo año la planta obtuvo la certificación ISO 14000.
En 2006 anunció una inversión de 30 millones de pesos para ampliar la capacidad de generación obras en cuatro de los cinco bloques con que cuenta, lo cual permitió incrementar la capacidad en 100 MW adicionales, se incorporó una tercera grúa de 27 toneladas que permitió ampliar la capacidad de descarga del puerto y se instaló un nuevo sistema de reducción de emisiones, concluyendo los trabajos un año después.
En la actualidad la Central Térmica San Nicolás es una de las plantas más versátiles del país. En 2006 llegó a 1.550.000 horas-persona de actividad sin pérdidas de días de trabajo y generó 2.000 GWh.
La llegada
En el inicio de la década del ’90, la Argentina se encontraba inmersa en un proceso de privatizaciones de sus empresas estatales. La región ya había vivido el conflicto por la venta de Somisa, en 1991; y a mediados de 1992 comenzaron a circular los comentarios sobe la privatización de Agua y Energía, que incluía (obviamente) a la Central Termoeléctrica San Nicolás.
Por entonces trabajaban en la empresa algo más de 650 empleados. Se temía el inicio de un proceso de “retiros voluntarios” para achicar la plantilla de personal. Esto hizo que el gremio de Luz y Fuerza (comandado por el entonces Secretario General Carlos Garavaglia) comenzara una lucha por tratar de evitar la privatización de la Central Termoeléctrica San Nicolás. En ese marco, uno de los episodios más recordados fue el corte de la ruta nº 9 para oponerse al traslado de dos maquinarias.
De todas formas, la privatización siguió su curso, y a fines de 1992 se realizó el primer acto de apertura de sobres correspondiente a la privatización de la Central Termoeléctrica San Nicolás, aunque nadie presentó oferta económica.
El 31 de marzo de 1993 debía llevarse a cabo el segundo acto de apertura de sobres con oferta económica, donde la mejor oferta correspondió al consorcio integrado por la empresa estadounidense AES y la constructora argentina Ormas, con una propuesta de pagar 66.100.000 dólares. El consorcio ganador lo conformaban la estadounidense AES con un 81% y la constructora argentina Ormas con un 19%. Esta sociedad adquirió entonces el 88% del paquete accionario de Central Térmica San Nicolás de Agua y Energía, mientras que el 12% restante quedó para los trabajadores en función del Programa de Propiedad Participada.
Desembarco formal
El acto en que los nuevos dueños privados tomaron posesión efectiva de la Central Termoeléctrica se realizó el 18 de mayo de 1993, a las 15 hs. en el Salón de los Espejos ubicado en el 9º piso del edificio que la empresa Agua y Energía tenía en la Capital Federal (sobre calle Leandro N. Alem. 1134).
Allí se dieron cita las más altas autoridades de Agua y Energía, y la plana mayor del consorcio que pasaba a conducir la unidad de generación. Entre los directivos presentes en aquel momento se encontraban el Presidente del Directorio, Francisco Eduardo Bobadilla, y el Sr. Juan Carlos Losteau Bidaut (representante del consorcio ganador).

