La carne empuja la inflación y municipios pagan con vales

La suba de la carne recalienta la inflación y golpea el bolsillo

Mostrador de carnicería con distintos cortes de carne vacuna

NewsITe

El encarecimiento de la carne vacuna volvió a ubicarse en el centro de la escena inflacionaria. En marzo, los distintos cortes aumentaron en promedio 10,6% en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y acumulan un alza del 68,6% en los últimos doce meses, de acuerdo con un informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

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El salto en los precios impactó de lleno en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la Ciudad de Buenos Aires, que se aceleró al 3% mensual en marzo, por encima del 2,6% registrado en febrero. Dentro del rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas —que subió 2,6%— la propia estadística oficial del IDECBA reconoció que el principal motor fue el apartado Carnes y derivados, con un incremento del 6,3%, apenas compensado por las bajas estacionales en frutas y verduras.

La presión sobre los bolsillos no fue uniforme según el canal de venta. En los supermercados, la carne subió en promedio 7,1% durante marzo, mientras que en las carnicerías de barrio el ajuste trepó al 12,2% mensual. El IPCVA calculó que, en términos de poder de compra, con un kilo de carne promedio de supermercado se pueden adquirir 0,92 kilos de carne promedio en las carnicerías, reflejando una brecha de precios significativa entre formatos comerciales.

Qué cortes aumentaron más y cómo se reacomoda el consumo

Entre los cortes de consumo masivo, la picada común fue la que más se encareció, con una suba del 20,4% en el mes. Le siguieron la carnaza común, que avanzó 17,7%, y la falda, con un incremento del 13,4%. En la comparación por kilo, el asado de tira promedió los $18.617, mientras que el lomo se consolidó como el corte más caro, con un valor en torno a los $27.711.

A pesar del fuerte ajuste, el relevamiento del IPCVA muestra que algunos cortes se mantienen relativamente más accesibles dentro del conjunto de carnes rojas, lo que impulsa a los consumidores a modificar la composición de la compra antes que reducir totalmente la cantidad. De todos modos, la aceleración de la inflación en alimentos lleva a muchos hogares a sustituir la carne vacuna por proteínas alternativas.

En ese sentido, el pollo fresco registró en marzo un aumento del 10,9%, mientras que el pechito de cerdo subió 6,3%. Aun con estos incrementos, la relación de precios sigue favoreciendo al pollo: la entidad técnica estimó que, en el tercer mes del año, con el valor de 1 kilo de asado se pudieron comprar en promedio 3,86 kilos de pollo, un dato que confirma el corrimiento del consumo hacia opciones más baratas.

Inflación, salarios y municipios que recurren a vales de comida

El avance del costo de vida en la Ciudad de Buenos Aires acumula un 8,9% en el primer trimestre de 2026, con la carne como protagonista, pero no como único factor. Educación trepó 8,6% por el inicio del ciclo lectivo, mientras que Transporte aumentó 6% por el encarecimiento de los combustibles y el boleto de colectivo. Este combo golpea con fuerza el poder adquisitivo de los salarios, tanto en el sector privado como en el público.

En ese contexto, comenzaron a aparecer situaciones extremas en distintos distritos del interior. En la localidad entrerriana de Sauce de Luna, ante la falta de liquidez, el intendente Alcides Alderete decidió reemplazar un bono no remunerativo de $30.000 por un ticket canasta de $50.000 para completar los haberes de los trabajadores municipales, según trascendió en ámbitos oficiales.

La administración local enfrenta una morosidad récord: el propio jefe comunal sostuvo que el 94% de la población no abonó las tasas municipales, al priorizar la compra de alimentos. “Nadie paga un impuesto; todos eligen comer”, graficó, al describir la situación de las familias. El municipio recibe cerca de $167 millones mensuales entre coparticipación nacional y provincial, pero arrastra cuentas embargadas por juicios heredados, lo que limita severamente su capacidad de pago en efectivo.

  • La carne vacuna subió 10,6% en marzo en el AMBA y 68,6% en un año.
  • El IPC porteño se aceleró al 3% mensual y la inflación trimestral llegó al 8,9%.
  • Municipios como Sauce de Luna recurren a vales de comida para pagar salarios.

“Nadie paga un impuesto; todos eligen comer”, resumió el intendente de Sauce de Luna al describir la prioridad de los vecinos frente a la pérdida de poder adquisitivo.

Con una inflación interanual que ya alcanza el 32,1% en la Ciudad de Buenos Aires y una canasta básica cada vez más difícil de sostener, la carne vuelve a ser termómetro del deterioro social. Mientras el consumo se desplaza hacia cortes más económicos y proteínas alternativas, la aparición de pagos con tickets canasta en municipios del interior muestra el impacto profundo de la crisis sobre las cuentas públicas y la vida cotidiana.

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