La región muestra un avance moderado en un contexto global desafiante.

La industria de carga aérea de Latinoamérica y el Caribe atravesó en marzo un escenario mixto. Según los últimos datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la demanda de carga en la región avanzó 1,8% interanual, mientras que la capacidad en bodega lo hizo a un ritmo mayor, del 5,1%. En un contexto global marcado por la inestabilidad geopolítica y la suba del combustible, los números regionales muestran resistencia, aunque también signos de desaceleración.
A nivel mundial, la demanda total de carga, medida en toneladas-kilómetro de carga (CTK), retrocedió 4,8% frente a marzo de 2025, con una caída de 5,5% en las operaciones internacionales. La capacidad disponible en bodega (ACTK) también se redujo 4,7% en el mismo período (-6,8% para vuelos internacionales), reflejando el impacto de los conflictos en rutas clave y la debilidad de algunos flujos comerciales.
Willie Walsh, director general de IATA, atribuyó la contracción principalmente a las “graves interrupciones en los principales centros logísticos del Golfo Pérsico” como consecuencia de la guerra en Medio Oriente. A esto se sumó la habitual desaceleración de la actividad posterior al Año Nuevo Lunar, que afecta el movimiento de mercancías desde y hacia Asia.
No obstante, Walsh destacó que las proyecciones revisadas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y del Fondo Monetario Internacional (FMI) siguen anticipando crecimiento del comercio y del PBI global hacia 2026. En ese marco, subrayó que las redes de carga aérea aportan la flexibilidad necesaria para sostener las cadenas de suministro frente a tensiones geopolíticas, arancelarias y operativas.
Combustible en alza y señales mixtas en la economía real
El informe de IATA remarca que el mercado de cargas estuvo atravesado por factores contrapuestos. Por un lado, la producción industrial mundial avanzó 3,1% interanual en febrero, encadenando 38 meses consecutivos de expansión. En paralelo, el comercio global de bienes trepó 8% interanual en el mismo mes, aportando un piso de demanda para el transporte aéreo.
Por el otro, los costos operativos se dispararon: el precio del combustible para aviones se incrementó 106,6% interanual en marzo, mientras que el petróleo crudo subió 43,1% y los márgenes de refinación se multiplicaron por más de tres, con un aumento de 320%. Este encarecimiento pone bajo presión a las aerolíneas y podría trasladarse a las tarifas de carga.
En cuanto al clima de negocios, el sentimiento del sector manufacturero global se mantuvo en zona de expansión. El índice de gerentes de compras (PMI) se ubicó en 51,4 puntos en marzo, mientras que el subíndice de nuevos pedidos de exportación fue de 50,1. Ambos valores superan el umbral de 50 puntos, señal de condiciones positivas para la demanda futura de carga aérea.
Diferencias regionales: África y Asia lideran, Medio Oriente se desploma
La evolución no fue homogénea entre regiones. Las aerolíneas de Asia-Pacífico registraron un incremento de 5,4% interanual en la demanda de carga en marzo, con una capacidad que creció 5%. En Europa, la demanda subió 2,2% y la capacidad 4,2%, mostrando una recuperación gradual del comercio.
En contraste, las compañías de Norteamérica sufrieron una baja de 1,2% en la demanda y de 1,1% en la capacidad. La situación más crítica se observó en Oriente Medio: la demanda de carga se desplomó 54,3% interanual, la peor performance entre todas las regiones, acompañada por una contracción de 52,4% en la capacidad, directamente vinculada al conflicto en desarrollo.
África mostró el mejor desempeño relativo, con un salto de 7% en la demanda de carga aérea en marzo, aunque con una merma de 4,6% en la capacidad. Estos movimientos reflejan cambios en los flujos logísticos globales y el reposicionamiento de rutas frente a las tensiones en el Golfo Pérsico.
Rutas comerciales y perspectivas para la carga aérea
El crecimiento por rutas también fue desigual. La IATA reportó que los mayores avances se dieron en los corredores entre África y Asia, seguidos por las conexiones entre Asia y Europa. Dentro de Asia, el comercio intra-regional se mantuvo sólido, compensando parcialmente las caídas observadas en otros ejes.
- Fuerte dinamismo en las rutas África–Asia y Asia–Europa.
- Resiliencia del comercio intraasiático, pese a la desaceleración global.
- Serio impacto en los corredores vinculados al Golfo Pérsico por la guerra en Medio Oriente.
“Todas las miradas están puestas en el suministro y el precio del combustible, que se espera que pongan a prueba la resiliencia del sector en los próximos meses”, advirtió Walsh al analizar el escenario para lo que resta del año.
Para Latinoamérica y el Caribe, el desafío será capitalizar el leve crecimiento de la demanda de carga manteniendo la competitividad frente a costos crecientes y un tablero internacional inestable. De cómo evolucionen el comercio global, el precio del petróleo y las tensiones geopolíticas dependerá, en buena medida, el ritmo de recuperación del negocio de carga aérea en la región.

