La cárcel de Devoto empieza a cerrar sus puertas y crece la expectativa por el futuro de sus terrenos

El traslado de cerca de 1.500 internos al complejo penitenciario de Marcos Paz marca el inicio del cierre de una prisión que funciona desde 1927. El predio, de más de 48.000 metros cuadrados, podría convertirse en un espacio con áreas verdes, viviendas y sectores de uso público, aunque todavía faltan definiciones administrativas y legislativas.

Después de casi un siglo de funcionamiento, la cárcel de Villa Devoto comenzó a transitar su etapa final. El traslado progresivo de los internos al nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, ubicado a unos 48 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, abrió el camino para la futura transformación de uno de los terrenos estatales más importantes del barrio.

La mudanza comenzó durante la última semana y comprende a cerca de 1.500 presos. El operativo se desarrolla de manera gradual, bajo la coordinación del Servicio Penitenciario Federal, con la expectativa de completar el proceso entre fines de 2026 y comienzos de 2027.

Mientras avanza el traslado, la atención se concentra en el destino que tendrá el predio de más de 48.600 metros cuadrados, delimitado por las calles Bermúdez, Nogoyá, Desaguadero y Pedro Lozano. El lugar ocupa una superficie estratégica en Villa Devoto y su reconversión podría modificar el paisaje urbano de la zona después de décadas de convivencia con el establecimiento penitenciario.

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Un proyecto que contempla espacios verdes y viviendas

Las bases para la transformación quedaron establecidas en un convenio firmado en 2018 entre el Estado nacional y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El acuerdo contemplaba la construcción de la nueva cárcel en Marcos Paz, el traslado de los internos y la posterior reconversión urbanística de los terrenos de Devoto.

Según ese esquema, el 65% de la superficie se destinaría a espacios verdes y públicos, mientras que el 35% restante podría utilizarse para viviendas. También se planteó la posibilidad de incorporar otros usos urbanos, como actividades comerciales y equipamiento comunitario.

Sin embargo, el cierre del penal no significa que las obras puedan comenzar de inmediato. El terreno continúa bajo la titularidad del Estado nacional y todavía deben resolverse cuestiones administrativas, patrimoniales y urbanísticas para determinar cómo se concretará el proyecto.

Uno de los pasos centrales será la rezonificación del predio, un procedimiento que deberá tratarse en la Legislatura porteña una vez que se complete la desocupación de la cárcel. Esa instancia permitirá establecer formalmente qué usos estarán habilitados y bajo qué condiciones podrá desarrollarse la nueva propuesta urbana.

Además, el convenio de 2018 incluyó un mecanismo de compensación económica e inmobiliaria vinculado con la inversión realizada por la Ciudad para la construcción del complejo penitenciario de Marcos Paz. La forma en que se instrumentará esa compensación y el monto que eventualmente podrá recuperarse todavía requieren definiciones.

De esta manera, aunque existe un esquema de reconversión previsto desde hace ocho años, aún no está definido cuándo comenzarán las obras ni cómo se distribuirán concretamente los distintos sectores del terreno.

El final de una cárcel con casi 100 años de historia

La cárcel de Devoto fue inaugurada en 1927 y, con el paso del tiempo, se convirtió en uno de los establecimientos penitenciarios más emblemáticos del país. Su funcionamiento estuvo atravesado por episodios de violencia, motines, reclamos por las condiciones de detención y hechos vinculados con la historia política argentina.

Entre los acontecimientos más graves figura la masacre del Pabellón Séptimo, ocurrida el 14 de marzo de 1978, durante la última dictadura militar, que dejó decenas de personas muertas y se convirtió en uno de los episodios más trágicos de la historia carcelaria argentina.

El cierre también plantea interrogantes sobre la preservación de la memoria del lugar. Entre las propuestas mencionadas aparece la posibilidad de destinar un sector a recordar los hechos ocurridos en el establecimiento, aunque su implementación deberá definirse dentro del proyecto definitivo.

La mudanza, además, implica reorganizar la vida cotidiana de los internos que desarrollaban actividades educativas dentro del penal. Desde el Ministerio de Seguridad nacional señalaron que se deberá garantizar la continuidad de los estudios universitarios en el nuevo complejo de Marcos Paz.

La salida de los presos representa así el comienzo de una nueva etapa para Villa Devoto. No obstante, el futuro del predio dependerá de las decisiones que adopten Nación y Ciudad, de los pasos legislativos pendientes y de la definición del proyecto urbanístico que reemplazará a la cárcel.

Por ahora, la transformación tiene un punto de partida concreto: el traslado de los internos. La reconversión de las más de cuatro hectáreas, en cambio, todavía espera definiciones que permitan convertir el acuerdo firmado en 2018 en una intervención efectiva sobre el territorio.

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