La CPE creció por debajo de la inflación de años previos

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La Canasta del Profesional Ejecutivo (CPE) cerró 2025 con un incremento anual del 30,5% y un costo total de $8.615.597 para el grupo familiar representativo de este segmento, según un relevamiento del Centro de Economía Aplicada de la Universidad del CEMA (UCEMA). El dato marca un freno importante respecto de los picos inflacionarios de los últimos años, aunque los especialistas advierten que el proceso de desinflación podría estar perdiendo impulso hacia el final del período.
De acuerdo con el informe al que accedió Noticias Argentinas, la suba de la CPE en 2025 se ubicó muy por debajo del 120,3% registrado en 2024 y del 200,6% de 2023. Este comportamiento refleja el impacto de una política monetaria y fiscal más contractiva, una desaceleración del consumo y una mayor competencia de precios en distintos rubros, especialmente en bienes transables vinculados al comercio exterior.
Sin embargo, la dinámica semestral muestra señales para seguir de cerca. Mientras que en el primer semestre de 2025 la inflación de la CPE fue de 13,3%, en la segunda mitad del año el incremento trepó al 15,2%. Para los analistas de la UCEMA, este cambio sugiere que la velocidad de la desinflación podría haberse moderado, en un contexto de recomposición de tarifas, ajustes salariales y subas puntuales en servicios regulados y de alta demanda.
Educación y transporte lideraron las subas
Al desagregar por rubros, Educación fue el capítulo que mostró el mayor aumento anual, con una suba del 41,8%. El principal factor detrás de este salto fueron los incrementos en las matrículas y cuotas de los colegios privados, un gasto que tiene un peso considerable en el presupuesto de los hogares de ingresos medios y altos, típicamente representativos de los profesionales ejecutivos.
En segundo lugar se ubicó el ítem Transporte y comunicaciones, con un avance del 38,1% a lo largo del año. En este segmento incidieron las actualizaciones en combustibles, servicios de telefonía móvil, internet y planes de datos, así como aumentos en servicios de movilidad urbana y transporte de media y larga distancia.
Indumentaria y equipamiento del hogar, con subas más moderadas
En contrapartida, los rubros que menos aumentaron fueron Indumentaria, con un 15,5% anual, y Equipamiento y mantenimiento del hogar, con un 16,9%. Según la UCEMA, este comportamiento dispar responde a una mayor apertura comercial, la competencia creciente de bienes importados y la reducción de aranceles en productos como electrodomésticos y electrónica para el hogar.
Este escenario generó un terreno más competitivo para el comercio local, presionando a la baja la capacidad de traslado a precios finales de los aumentos de costos internos. Para muchos hogares de profesionales, esto implicó cierto alivio relativo en la compra de bienes durables, aun cuando otros componentes del presupuesto continuaron ajustándose por encima del promedio.
La canasta medida en dólares y perspectivas para 2026
El estudio también analiza la CPE medida en dólares libres (contado con liquidación, CCL). En diciembre de 2025, el costo de la canasta se ubicó en USD 5.651, lo que representa una caída del 3,6% frente al cierre de 2024. Este dato refleja, por un lado, la trayectoria del tipo de cambio financiero y, por otro, la moderación de algunos precios en términos de moneda dura.
De cara a 2026, la UCEMA proyecta que la inflación de la CPE se moverá en un rango amplio, entre el 20% y el 40% anual. La evolución final dependerá de factores clave, como la política cambiaria, el ritmo de actualización de tarifas de servicios públicos, la negociación paritaria de los sectores de ingresos medios y altos y la continuidad de las medidas que favorecen la competencia en el mercado interno.
El comportamiento de la Canasta del Profesional Ejecutivo funciona como un termómetro del costo de vida de los hogares de ingresos medios-altos y altos del Área Metropolitana, y anticipa tendencias que luego suelen trasladarse al resto de la economía.
Con un 2025 que mostró una desaceleración inflacionaria respecto de los años anteriores pero todavía con fuertes presiones en servicios esenciales, el desafío para 2026 será consolidar la baja de la inflación sin resignar actividad y empleo calificado, en un contexto en el que los profesionales también ajustan sus decisiones de consumo, ahorro e inversión.

