La cábala de mates de Tapia, Messi y De Paul antes de Suiza

Cábala intacta en la previa del duelo mundialista

Claudio Chiqui Tapia junto a Lionel Messi y Rodrigo De Paul compartiendo mates antes del partido de la Selección argentina

NewsITe

Claudio “Chiqui” Tapia volvió a apelar a una de las cábalas más famosas de la Selección argentina. En la antesala del cruce de cuartos de final del Mundial 2026 frente a Suiza, el presidente de la AFA publicó en sus redes sociales una foto junto a Lionel Messi y Rodrigo De Paul compartiendo mates, un ritual que acompaña al seleccionado desde el inicio del exitoso ciclo de Lionel Scaloni.

La imagen, tomada en la concentración del conjunto nacional en la Copa del Mundo que se disputa en Canadá, Estados Unidos y México, refuerza la idea de “no tocar nada” cuando los resultados se dan. El encuentro ante Suiza está programado para este sábado a las 22 (hora argentina), con la ilusión de avanzar a semifinales por segunda edición mundialista consecutiva.

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Dentro del plantel albiceleste, la mística y las cábalas ocupan un lugar central. Messi y De Paul, socios dentro y fuera de la cancha, sostienen desde hace años la costumbre de la ronda de mates previa a cada partido. En ese lapso de distensión, según reconocen quienes integran la delegación, se conversa poco de táctica y mucho de grupo, un factor que el cuerpo técnico considera clave en los momentos de máxima presión.

Un ciclo marcado por títulos y supersticiones

Los antecedentes avalan la continuidad de la cábala. Bajo la conducción de Scaloni, Argentina se consagró bicampeona de América (2021 y 2024), campeona del mundo en Qatar 2022 y ganó la Finalissima ante Italia ese mismo año. Con esa vitrina detrás, cada gesto previo a los partidos adquiere un valor simbólico para jugadores, dirigentes y hinchas.

En este Mundial 2026, el equipo argentino llegó a cuartos con un rendimiento que combina poder de fuego en ataque y algunas dudas en defensa. En la fase de grupos obtuvo puntaje ideal: derrotó 3-0 a Argelia, 2-0 a Austria y 3-1 a Jordania. Ya en los cruces mano a mano, el camino se volvió más empinado.

En dieciseisavos debió exigirse al máximo frente a Cabo Verde, rival inesperado en lugar de la pronosticada Uruguay. Tras un trámite cambiante, la Selección necesitó del tiempo suplementario para imponerse 3-2, con goles de Messi, Lisandro Martínez y un tanto en contra del defensor Diney Borges.

Remontadas agónicas y liderazgo de Messi

El verdadero sufrimiento llegó en el duelo de octavos ante Egipto, liderado por Mohamed Salah. Argentina mostró sus falencias en las transiciones defensivas y estuvo 0-2 abajo hasta los últimos 15 minutos. Allí emergió, otra vez, la figura de Messi: primero asistió a Cristian “Cuti” Romero para el descuento y, cuatro minutos más tarde, empató con una volea precisa.

En tiempo de descuento, un centro de Lautaro Martínez encontró la cabeza de Enzo Fernández para sellar el 3-2 y la clasificación a cuartos. Esa combinación de carácter, jerarquía individual y confianza en los rituales grupales alimenta el clima de mística que rodea al plantel.

En este contexto, la foto de Tapia, Messi y De Paul con el mate funciona como un guiño a los supersticiosos y como un mensaje de calma puertas adentro: la Selección mantiene sus rutinas, conserva su identidad y se prepara para otro examen decisivo en la búsqueda de una nueva gesta mundialista.

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