
La artista plástica ramallense Mariana Sissia inauguró en Beijing la muestra “Bello Sur”, una exposición que comparte con la tucumana Lucrecia Lionti y que se presenta en el Wang Qingzhou Art Space, ubicado en el reconocido Distrito de Arte 798, uno de los espacios más importantes para el arte contemporáneo en China.
La exhibición, producida por la residencia y galería artística Mil Gotas y curada por Wang Qingzhou, permanecerá abierta hasta el 3 de junio. La propuesta reúne trabajos recientes de ambas creadoras argentinas y tiene como objetivo fortalecer el intercambio cultural entre Argentina y China a través de obras que abordan la memoria, la identidad y la relación con los materiales.
Nacida en Ramallo y radicada actualmente en Buenos Aires, Sissia desarrolla una producción artística centrada principalmente en el grafito y las técnicas de frottage sobre papel de arroz y rollos. Sus trabajos construyen paisajes abstractos que establecen un diálogo entre tradiciones occidentales y orientales, incorporando influencias de la caligrafía y la tinta china.
Durante su estadía en el país asiático, la artista destacó las conexiones que encontró entre su lenguaje visual y algunas de las expresiones artísticas tradicionales de China. “Siento que mis obras están volviendo a donde pertenecen; hay algo en la forma que se acerca mucho a lo que ellos hacen”, reflexionó al referirse a la recepción que tuvo su trabajo entre el público local.
La exposición representa además una oportunidad de intercambio cultural en uno de los circuitos artísticos más relevantes de Asia. El Distrito de Arte 798 es considerado un polo de referencia para las expresiones contemporáneas y reúne galerías, museos y espacios culturales visitados por artistas y coleccionistas de todo el mundo.
Junto a las obras de Sissia, la muestra incluye las creaciones textiles de Lucrecia Lionti, artista oriunda de Tucumán que trabaja con bordados, tejidos y materiales industriales. Sus piezas combinan referencias a la memoria rural argentina con reflexiones sobre los procesos de globalización y el vínculo entre distintas culturas.
La llegada de las artistas argentinas a Beijing despertó interés entre el público y el ámbito cultural local. Según explicó Sissia, la experiencia le permitió descubrir una ciudad atravesada por fuertes contrastes, donde conviven tradiciones milenarias con una modernidad marcada por la tecnología y el crecimiento urbano.
La posibilidad de concretar esta exposición surgió durante su residencia artística en Mil Gotas y se vio fortalecida por los vínculos generados en distintos encuentros culturales desarrollados durante el último año. Aunque la muestra no formaba parte de su agenda inicial para 2026, terminó convirtiéndose en una de las experiencias más significativas de su carrera reciente.
Más allá del reconocimiento internacional, la artista remarcó el valor personal de esta experiencia, especialmente por el desafío que implicó permanecer varias semanas lejos de su familia. También compartió una reflexión que suele transmitir a sus alumnos y que resume su mirada sobre el proceso creativo: “Confiar en sí mismos, mirar lo que hacen y tratar no de acercarse a nadie, sino de acercarse a sí mismos, a la interioridad, que ahí es donde salen las cosas buenas”.

