Los Knicks se consagraron campeones de la NBA tras 53 años y los festejos en Nueva York terminaron con incidentes

Los Knicks vencieron 94-90 a San Antonio Spurs, cerró la final por 4-1 y obtuvo el tercer anillo de su historia. En medio de las celebraciones, 63 personas fueron detenidas, un menor resultó herido de bala y diez policías sufrieron lesiones.

Gentileza: INFOBAE

New York Knicks se consagró campeón de la NBA por primera vez en 53 años al vencer este sábado a San Antonio Spurs por 94-90 en el Frost Bank Center, en San Antonio. Con ese resultado, la franquicia neoyorquina cerró la serie final por 4-1 y obtuvo el tercer anillo de su historia, luego de los títulos conseguidos en 1970 y 1973.

La conquista desató una masiva celebración en Nueva York durante la noche del sábado y la madrugada del domingo. Miles de fanáticos se concentraron en distintos puntos de la ciudad, principalmente en las inmediaciones del Madison Square Garden y en Times Square, donde los festejos derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Detenidos, heridos y daños durante la madrugada

Las autoridades locales confirmaron que 63 personas fueron detenidas durante los festejos por el campeonato de los Knicks. Entre los arrestados hubo acusados por agresión a policías, posesión ilegal de armas, daños a la propiedad, resistencia a la autoridad y alteración del orden público.

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En medio de los incidentes, un menor de 17 años recibió un disparo en un pie y fue trasladado a un hospital por efectivos policiales. Esto ocurrió porque las ambulancias no lograron acceder al lugar debido a la cantidad de personas concentradas en las calles. Además, diez agentes resultaron lesionados y se registraron cuatro apuñalamientos.

Los disturbios también dejaron daños materiales en distintos sectores de Manhattan. Varios vehículos fueron incendiados o destrozados, entre ellos autobuses escolares y patrulleros. Asimismo, grandes grupos de hinchas ocuparon avenidas enteras y bloquearon el tránsito en zonas céntricas de la ciudad.

Una celebración masiva en azul y naranja

La euforia por el título se extendió rápidamente después del final del partido. Instantes después de la victoria, el Empire State Building se iluminó con los colores de los Knicks. La ciudad quedó teñida de azul y naranja por un campeonato que puso fin a más de cinco décadas de espera para una de las franquicias más emblemáticas de la NBA.

En distintos puntos de Nueva York, los hinchas llevaron caretas con el rostro de Jalen Brunson, desplazaron muñecos inflables por encima de la multitud y acompañaron los festejos con “Empire State of Mind”, el clásico de Jay-Z y Alicia Keys que se convirtió en uno de los temas principales de la noche.

Tensión con la policía y operativo en las calles

La violencia marcó parte de la madrugada en las zonas de mayor concentración. En las inmediaciones del Madison Square Garden, un patrullero de la policía de Nueva York fue atacado por jóvenes, por lo que los uniformados avanzaron para resguardar el vehículo y dispersar a los grupos que permanecían sobre la avenida.

En Times Square, un grupo de aficionados se subió a un colectivo escolar y accionó un extintor apuntando hacia el cielo. También se registraron corridas, detenciones y momentos de tensión entre hinchas y efectivos policiales mientras las celebraciones continuaban en varias cuadras del centro de la ciudad.

Los agentes habían preparado un operativo desde las primeras horas de la tarde para ordenar la circulación y contener el avance de la multitud hacia el centro de Nueva York. Las autoridades dispusieron vías exclusivas para los fanáticos que se dirigieron a Times Square y mantuvieron presencia policial durante toda la madrugada.

El final de una espera histórica

El nuevo título puso fin a una sequía de 53 años para los Knicks, que no ganaban la NBA desde 1973. Además, cortó una larga ausencia en definiciones, ya que la franquicia no disputaba una final desde 1999.

Durante toda la serie final, Nueva York vivió una sucesión de festejos callejeros después de cada triunfo del equipo. Tras la consagración, esa expectativa acumulada se transformó en una celebración multitudinaria que combinó alegría, desbordes e incidentes en una de las noches más intensas para los fanáticos de los Knicks.

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