Kim declara a Corea del Sur su enemigo más hostil

Tensión máxima: Corea del Norte eleva el tono contra Seúl y Washington

Kim Jong Un durante un discurso ante la Asamblea Popular Suprema de Corea del Norte

NewsITe

El líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, volvió a encender las alarmas en la península coreana al anunciar que considerará a Corea del Sur como su “estado más hostil”, en una nueva escalada verbal que profundiza la ruptura entre ambos países. El mensaje fue transmitido durante un discurso político ante la primera sesión de la XV Asamblea Popular Suprema, máximo órgano legislativo del régimen norcoreano.

De acuerdo con lo difundido por la agencia oficial KCNA, Kim sostuvo que Pyongyang rechazará todo contacto con Seúl y lo ignorará por completo “mediante palabras y acciones explícitas”. En ese marco, advirtió que Corea del Norte hará que su vecino del Sur “pague el precio” por lo que calificó como actos provocadores, y remarcó que no permanecerá como un mero observador si percibe amenazas a su soberanía o a sus intereses de seguridad.

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El líder norcoreano, que también ejerce como secretario general del Partido de los Trabajadores de Corea y presidente de Asuntos Estatales, enmarcó su postura en un contexto de creciente tensión militar en la región. Según sus denuncias, Estados Unidos y sus aliados continúan desplegando activos nucleares estratégicos en las cercanías de la península coreana, lo que a su entender representa una amenaza directa para la estabilidad regional.

Acusaciones a Estados Unidos y sus aliados

En su intervención, Kim Jong Un fue más allá del conflicto intercoreano y acusó a Washington de llevar adelante “terrorismo y agresión patrocinados por el Estado” en distintas partes del mundo. De acuerdo con versiones recogidas por la agencia Xinhua, citada por Noticias Argentinas, el líder norcoreano sostuvo que el objetivo de estas acciones sería mantener un esquema de dominación global y subordinación de otros países.

Sin embargo, enfatizó que, desde su perspectiva, tales maniobras no habrían logrado quebrar lo que denominó la voluntad de los “pueblos progresistas” de oponerse a la dominación y la esclavitud, y de buscar independencia e igualdad en el plano internacional. Este tipo de retórica se alinea con los tradicionales posicionamientos del régimen norcoreano, que suele presentarse como un baluarte frente a la influencia de Estados Unidos y sus socios.

Respuesta de Corea del Sur y llamado al diálogo

Las palabras de Kim tuvieron una rápida réplica en Seúl. La oficina presidencial de Corea del Sur cuestionó la decisión de Pyongyang de designar al país como su “estado más hostil” y advirtió que esa clase de declaraciones no contribuyen a la paz ni a la estabilidad en la península coreana. Para el gobierno surcoreano, la escalada verbal solo profundiza la desconfianza y aleja la posibilidad de una resolución pacífica de las disputas.

En un mensaje con tono moderado, la Presidencia surcoreana subrayó que la paz y la prosperidad duraderas no pueden alcanzarse mediante la confrontación permanente, sino a través del diálogo y la cooperación. En esa línea, reafirmó que se mantendrá una política de coexistencia pacífica a largo plazo, aun en un escenario en el que el régimen del Norte endurece su discurso y refuerza su narrativa de confrontación.

  • Pyongyang declara a Seúl su “estado más hostil”.
  • Kim acusa a Estados Unidos de “terrorismo patrocinado por el Estado”.
  • Corea del Sur insiste en el diálogo y la coexistencia pacífica.

“La paz y la prosperidad duraderas no se pueden lograr mediante la confrontación, sino a través del diálogo y la cooperación”, remarcó la oficina presidencial de Corea del Sur.

La nueva ofensiva discursiva de Kim Jong Un se suma a una larga serie de advertencias y pruebas militares que mantienen en vilo a la región y al resto de la comunidad internacional. Mientras Washington y Seúl refuerzan su coordinación defensiva, Corea del Norte insiste en justificar su desarrollo armamentístico como una respuesta a lo que describe como amenazas externas, alimentando un clima de tensión que, por ahora, no muestra señales de distensión.

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