La propuesta fue revelada por Rafael Grossi, director del OIEA. El gobierno de Kazajistán planteó recibir material nuclear iraní si Washington y Teherán alcanzan un nuevo acuerdo sobre el programa atómico.

Kazajistán manifestó su disposición a almacenar parte de las reservas de uranio enriquecido de Irán en caso de que Estados Unidos y Teherán logren un nuevo entendimiento sobre el programa nuclear iraní. La propuesta fue dada a conocer por Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), en declaraciones al diario británico Financial Times.
Según lo informado, Grossi mantuvo esta semana una reunión en Astaná con el presidente de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokayev. Durante el encuentro, el mandatario expresó la voluntad de su país de ofrecer su territorio como lugar de almacenamiento para parte del material nuclear iraní considerado más sensible.
La propuesta contempla especialmente el uranio enriquecido a niveles cercanos a los que podrían emplearse para fines militares, uno de los puntos centrales de las actuales conversaciones entre Washington y Teherán.
El uranio enriquecido, en el centro de la negociación
De acuerdo con fuentes citadas por la Agencia Noticias Argentinas, cerca de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% forman parte de los aspectos más delicados de la negociación. Ese nivel de enriquecimiento se considera próximo al requerido para uso militar, aunque todavía se encuentra por debajo del 90% asociado a armamento nuclear.
En ese marco, la posibilidad de trasladar parte del material a un tercer país aparece como una alternativa destinada a aportar garantías y reducir tensiones en torno al programa nuclear iraní.
Kazajistán ya alberga un banco de uranio poco enriquecido administrado por el OIEA, antecedente que fortalece su participación en mecanismos internacionales vinculados al control y uso pacífico de material nuclear.
El antecedente nuclear de Kazajistán
La iniciativa también se inscribe en el recorrido histórico de Kazajistán en materia de no proliferación nuclear. Tras la disolución de la Unión Soviética, el país heredó un importante arsenal atómico que posteriormente decidió desmantelar durante la década de 1990.
Desde entonces, el Estado kazajo ha participado en distintos proyectos internacionales ligados al uso pacífico de la energía nuclear y a la diplomacia vinculada al desarme.
Irán sostiene que su programa nuclear tiene fines exclusivamente civiles y energéticos, mientras que Estados Unidos y distintas potencias europeas reclaman límites más estrictos y mayores mecanismos de supervisión por parte del OIEA.
“Kazajistán ha mostrado una vez más su disposición a contribuir concretamente a la seguridad internacional”, afirmó Grossi al referirse a la propuesta.
La eventual implementación del esquema dependerá de que Washington y Teherán alcancen un acuerdo más amplio sobre el programa nuclear iraní y sobre las condiciones de control y supervisión del material enriquecido involucrado en la negociación.

