El Tribunal Oral Federal N°3 de Rosario juzga a los organizadores del evento en el que murieron dos jóvenes por los delitos de facilitamiento del espacio para la venta y consumo de droga. Por su parte el intendente Nizar Esper enfrenta cargos por incumplimiento de los deberes de funcionario público. El joven Lucas Liveratore falleció en San Nicolás tras participar de la fiesta realizada en Arroyo Seco en 2016.

De la redacción de EL NORTE
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Desde el pasado martes se desarrolla en el Tribunal Oral Federal N°3 de Rosario el juicio oral y público contra Alan David Van Brook, Gino Piazzese Scaglia y Germán Pablo Dalinger. Los tres empresarios están acusados de haber facilitado el complejo Punta Stage de Arroyo Seco como espacio para la venta y consumo de droga. El hecho se habría producido durante la fiesta electrónica denominada “Sasha New Year Even Party” que se realizó el 31 de diciembre de 2016 en la que murieron la joven rosarina Giuliana Maldovan y el nicoleño Lucas Liveratore tras participar del encuentro de música donde habrían consumido algún tipo de droga sintética.
En el mismo debate juzgan al ex intendente de Arroyo Seco, Nizar Esper, por incumplimiento de los deberes de funcionario público, dado que se le imputa haber permitido la realización y prosecución del evento, incluso en violación a un decreto de su firma que poco antes de los hechos había prohibido la realización de fiestas electrónicas.
El próximo miércoles 26 se abre la etapa de pruebas solicitada por el Ministerio Público Fiscal, que para este proceso está integrado por el fiscal general Federico Reynares Solari, a cargo de Litigio Oral Estratégico en el Área de Investigación y Litigios de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario, y la auxiliar fiscal María José Sauan. Esa etapa comenzará con la declaración de testigos de identidad reservada. Las audiencias proseguirán luego el 9, 16, 23 y 30 de abril; y el 14 de mayo, a partir de las 9.30.
Dalinger, gerente de la firma Yameli SRL, que explotaba comercialmente el complejo, fue el único de los imputados que aceptó prestar declaración e intentó desligarse de los hechos. En tanto que Van Brook y Piazzese Scaglia, responsables de la productora “Live Art Producciones”, que organizó la fiesta, se abstuvieron de declarar al igual que Esper.
En su testimonio ante el tribunal, Dalinger recordó que hizo distintas gestiones ante la Municipalidad para interiorizarse de los alcances de la existencia de un decreto que, por “rumores”, se había enterado que suspendía la realización de fiestas electrónicas en Arroyo Seco. Y que tras una serie de diligencias obtuvo una “habilitación especial” para que puedan ingresar 3.200 personas a la fiesta electrónica.
También aclaró que, luego de un tiempo y por razones personales, sub alquiló el espacio y que se desvinculó de la productora por tener “diferencias” con sus socios, quienes le debían dinero. Añadió que “al momento de los hechos estaba de vacaciones con su familia en Florianópolis”.
Los tres empresarios, que transitan el proceso en libertad al igual que el ex intendente, están acusados por el facilitamiento de un espacio para la venta y consumo de droga, que la fiscalía describió en la acusación como “estimulantes de tipo anfetamino y otras drogas sintéticas”.
La fiesta electrónica
Durante la pesquisa, la fiscalía recogió numerosos testimonios que referían al consumo y a la venta de sustancias ilícitas de modo extendido durante la fiesta, sin ningún control y de manera fácilmente apreciable por los presentes, y destaca que en dos allanamientos se secuestró material estupefaciente en el predio.
En relación a Esper, quien fue intendente de Arroyo Seco entre 2015 y 2023, la acusación fiscal le imputa el incumplimiento de sus deberes de funcionario público por haber permitido la realización y prosecución de la fiesta electrónica “en violación de la legislación municipal y provincial vigente que regulaba las habilitaciones, el funcionamiento y los recaudos que debían observarse en la realización de este tipo de actividades”.
Según la fiscalía, los testimonios resaltaron diferentes problemas relacionados a controles de ingreso permeables, con revisiones parciales, imposibilidad de comprar agua mineral en las barras, existencia de un único puesto de hidratación en todo el predio, falta de ventiladores, excesiva cantidad de gente, un sólo centro sanitario, personal de seguridad escaso y falta de agua en el interior de los baños.
Lucas Liberatore, de 34 años, había viajado desde San Nicolás hasta Arroyo Seco para asistir a la fiesta electrónica “Sasha new year’s eve party”. Si bien logró volver a su casa, en la noche del lunes 2 de enero de 2017 sus familiares lo encontraron sin vida. Una de las principales hipótesis sostiene que Lucas logró llegar a su domicilio, se sintió mal y murió mientras dormía. La acusación sostuvo que su muerte también se debió a la ingesta de drogas sintéticas. La muerte de Lucas se sumó a la de Giuliana Maldovan, de 20 años, quien fue ingresada tras descompensarse en el hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez y luego derivada a la sala de terapia intensiva del Hospital Provincial de Rosario donde falleció en la tarde del domingo 1 de enero de 2017. Según el informe del Instituto Médico Legal, la joven sufrió una hemorragia múltiple que pudo ser provocada por el consumo de sustancias tóxicas como éxtasis, LCD o cocaína, a lo que se sumó un fuerte cuadro de deshidratación e hipertensión.

