Jurado declara culpable al acusado por el transfemicidio de Azul

NewsITe

Un jurado popular de Neuquén declaró culpable a Roberto Daniel Sánchez por el transfemicidio de Azul Semeñenko, la joven trans asesinada en septiembre del año pasado. El veredicto, dado a conocer en la noche del lunes, consideró que el crimen estuvo motivado por el odio a la identidad de género de la víctima, en un fallo que marca un precedente relevante en materia de violencia de género y crímenes de odio en la Argentina.

Tras la deliberación de los 12 integrantes titulares, el jurado coincidió en que Sánchez fue responsable del delito de homicidio triplemente calificado: por ensañamiento, por odio a la identidad de género y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género. Dos de esas calificantes fueron aprobadas por unanimidad, mientras que el agravante por odio a la identidad de género obtuvo 10 votos sobre 12.

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Con esta decisión, el jurado acompañó el planteo del fiscal jefe Juan Agustín García, quien durante los alegatos de clausura había solicitado que se lo declarara culpable por transfemicidio. El representante del Ministerio Público Fiscal remarcó que el ataque estuvo dirigido contra Azul por su condición de mujer trans, y no por un conflicto circunstancial entre ambas partes.

Un crimen atravesado por el odio y la violencia extrema

“Sánchez no mató a Azul por algo que hizo; Sánchez mató a Azul por lo que era”, expresó García al repasar la prueba producida durante el juicio. En el debate declararon policías, médicos, psiquiatras, antropólogas, vecinos que encontraron el cuerpo, compañeras de la víctima y familiares, quienes ayudaron a reconstruir las últimas horas de vida de la joven y el contexto de vulnerabilidad que atravesaba.

La acusación del Ministerio Público Fiscal, respaldada por la querella en representación de la familia Semeñenko, sostuvo que el hecho se produjo en la madrugada del 25 de septiembre de 2025, en la vivienda de Sánchez ubicada sobre la calle Copahue al 1100, en la ciudad de Neuquén. Hasta allí llegaron luego de que el acusado la abordara mientras Azul ofrecía servicios sexuales en la esquina de Félix San Martín y Santa Cruz.

Una vez dentro del domicilio, Sánchez la atacó con una violencia inusitada: según se ventiló en el juicio, le aplicó golpes con elementos contundentes y al menos 25 heridas de arma blanca, provocándole una hemorragia interna masiva al lesionarle el corazón y la aorta torácica. La brutalidad del ataque fue uno de los elementos centrales para fundar la calificación por ensañamiento.

Ocultamiento del cuerpo y hallazgo

Luego del crimen, el acusado intentó borrar rastros y deshacerse del cuerpo de Azul. De acuerdo con la investigación, envolvió el cadáver en una lona, lo ató con alambres y sogas y lo cargó en su camioneta. Horas después, lo arrojó en un canal de desagüe ubicado sobre la calle Pergamino, en las afueras de la ciudad.

El cuerpo de la joven trans fue hallado recién el 14 de octubre por personas que transitaban ocasionalmente por el lugar. Ese hallazgo permitió poner en marcha la investigación que, con el correr de las semanas, confluyó en la imputación y posterior elevación a juicio de Sánchez.

“Lo arrojó ahí para intentar ocultarlo, la madrugada del día siguiente al hecho: el 26 de septiembre, cerca de las 4 de la madrugada. Lo tuvo 24 horas en su domicilio al cuerpo, mientras él hacía su vida normal, hasta que lo arrojó”, detalló el fiscal García durante el debate oral.

Próximos pasos: audiencia de cesura y eventual condena

Tras el veredicto de culpabilidad, resta que el tribunal realice la audiencia de cesura, en la que se definirá la pena que deberá cumplir Sánchez. La Oficina Judicial fijará en los próximos días la fecha de esa instancia, en la que se escucharán los argumentos de la fiscalía, la querella y la defensa sobre el monto de la condena.

Por el delito de homicidio triplemente calificado, el Código Penal argentino prevé la pena de prisión perpetua. Organizaciones de derechos humanos y colectivos de la diversidad sexual destacaron la importancia del fallo, tanto por el reconocimiento de la identidad de género de la víctima como por el rol del jurado popular en la calificación del hecho como un transfemicidio.

El caso de Azul Semeñenko se suma a otros transfemicidios registrados en el país en los últimos años, que exponen los altos niveles de violencia estructural que atraviesan las personas trans y travestis. La sentencia definitiva contra Sánchez será observada de cerca por el movimiento de diversidad y por especialistas en género, que reclaman políticas públicas integrales para prevenir crímenes de odio y garantizar acceso a la justicia.

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