El delantero argentino Julián Álvarez recibió abucheos antes del partido ante Villarreal, durante el calentamiento y cuando ingresó en el segundo tiempo. Su intención de dejar el club para incorporarse al Barcelona deterioró su relación con los hinchas y abrió un conflicto con la dirigencia, que rechazó su salida. El encuentro terminó 2-2.
Julián Álvarez regresó este domingo al estadio Metropolitano en medio de silbidos de los hinchas del Atlético de Madrid, quienes le reprocharon su intención de abandonar el club para incorporarse al Barcelona. El delantero argentino recibió abucheos desde la previa del partido contra Villarreal y volvió a escuchar el rechazo de las tribunas cuando ingresó durante el segundo tiempo del encuentro, que terminó empatado 2-2.
La tensión comenzó antes del inicio del partido, cuando la voz del estadio mencionó su nombre entre los jugadores convocados por Diego Simeone. Una parte de los hinchas respondió con una silbatina que se repitió cada vez que Álvarez apareció frente al público durante la tarde.
En el descanso, el delantero salió junto a otros suplentes para realizar ejercicios de calentamiento. Entonces, recibió nuevamente los abucheos de las tribunas. Según informó el diario español AS, regresó hacia el banco con el rostro serio y la cabeza baja mientras continuaban las manifestaciones de rechazo.
La reacción volvió a escucharse a los 51 minutos, cuando comenzó a prepararse para ingresar al campo. Además de los silbidos dirigidos al argentino, un sector del estadio entonó insultos contra el Barcelona y cánticos para pedir la salida del futbolista.
El momento de mayor tensión llegó alrededor de los 67 minutos, cuando Simeone decidió enviarlo a la cancha. Su ingreso, producido después de un gol de Villarreal, desató otra silbatina generalizada en el Metropolitano.
El conflicto por su intento de irse al Barcelona
La relación entre Álvarez y los hinchas comenzó a deteriorarse después de que el delantero manifestara públicamente su intención de abandonar el Atlético de Madrid. Durante el Mundial, tras un partido de la selección argentina frente a Austria, aseguró que había hablado con la dirigencia sobre una posible transferencia.
“Hablé con gente del club y creo que lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño”, declaró el atacante. Sus palabras coincidieron con el interés del Barcelona por incorporarlo y transformaron una negociación vinculada con el mercado de pases en un conflicto abierto con la institución madrileña.
La dirigencia del Atlético rechazó la posibilidad de venderlo y cuestionó los contactos del club catalán con un futbolista que mantiene contrato vigente hasta junio de 2030. El vínculo incluye una cláusula de rescisión de 500 millones de euros.
El consejero delegado del Atlético de Madrid, Miguel Ángel Gil Marín, sostuvo que el club no aceptaría una oferta de 200 millones de euros por el delantero. Además, la institución anunció que denunciaría al Barcelona por negociar con un jugador bajo contrato durante el período protegido.
“Nuestra responsabilidad es defender los intereses del Atlético de Madrid y por eso vamos a presentar una denuncia ante FIFA contra el Barcelona por negociar con un jugador con contrato en vigor durante el periodo protegido”, manifestó Gil Marín.
La situación también alcanzó a Simeone, quien dejó a Álvarez fuera del primer partido de la temporada ante Málaga. Antes de ese encuentro, el entrenador señaló que el delantero todavía necesitaba mejorar su preparación y anticipó que podría volver a la convocatoria para enfrentar a Villarreal.
El regreso finalmente se produjo este domingo, aunque bajo un clima de rechazo desde las tribunas. Mientras Atlético y Villarreal igualaron 2-2, los silbidos contra Álvarez expusieron el deterioro de su vínculo con una parte de los hinchas después de su intento de continuar su carrera en Barcelona.

