Juan Simón, a corazón abierto: el Diego que nunca se fue

El testimonio íntimo de un compañero de toda la vida

Juan Simón recuerda a Diego Maradona en un homenaje por su cumpleaños

NewsITe

En un nuevo aniversario del nacimiento de Diego Armando Maradona, Juan Simón volvió sobre sus pasos y abrió el archivo más emotivo de su carrera. El ex defensor de la Selección argentina y actual panelista televisivo repasó su vínculo con el máximo ídolo popular del país y lo definió, sin rodeos, como “un Dios” y “la bandera” de aquel inolvidable plantel juvenil de 1979.

Simón compartió vestuario con el “Diez” en el Mundial juvenil de Japón 1979 y en Italia 1990. Desde esa experiencia privilegiada, lo describió como “un líder natural” que nunca se puso por encima de sus compañeros pese a su dimensión global. “Sabíamos que jugaba a otra cosa, a otro deporte”, recordó, al repasar aquellos años en los que Maradona ya deslumbraba al mundo desde Argentinos Juniors y luego Boca, antes de conquistar Nápoles y levantar la Copa del Mundo en México 1986.

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Para Simón, el liderazgo de Diego excedía la cancha. Contó que en el juvenil del ’79 y en el grupo de ex compañeros de aquel equipo, Maradona sigue siendo el centro de todas las charlas: “Es nuestro líder, es nuestra bandera. Diego está siempre presente”, remarcó. En cada reunión aparecen anécdotas mínimas pero imborrables: el color del auto que manejaba, los días de concentración, las bromas de vestuario y la admiración que generaba en todos.

El dolor por la muerte y la herida que no cierra

El ex defensor no pudo evitar referirse al día de la muerte de Maradona, episodio que aún lo sacude. Relató que se enteró de la noticia mientras trabajaba en televisión y que, al regresar a su casa, tuvo un “ataque de llanto” imposible de contener. Tiempo después, junto a otros compañeros del juvenil, visitó el cementerio para despedirlo en silencio y rendirle homenaje.

Simón evitó entrar en detalles sobre la causa judicial por el fallecimiento, pero fue categórico al decir que Maradona fue “utilizado vilmente” y víctima de “mucha desidia ajena”. A su entender, hasta que los responsables no rindan cuentas, Diego no podrá descansar en paz. Por eso prefiere mantenerse al margen del expediente y conservar el recuerdo del amigo y del capitán.

El Diego líder, camaleónico e irrepetible

En la entrevista, Simón también se detuvo en la capacidad de Maradona para influir en el ánimo de un país entero. Recordó, por ejemplo, el célebre episodio previo al duelo entre Argentina e Italia en Nápoles, durante el Mundial 1990, cuando Diego advirtió que “iba a dividir Italia” al interpelar a los napolitanos para que apoyaran al equipo albiceleste. Para Simón, esa escena sintetiza el poder de su palabra y su inteligencia para leer el contexto.

Lejos de la grieta futbolera, el ex zaguero rechazó la eterna comparación entre Maradona y Lionel Messi. “Es Messi y Maradona”, sostuvo, valorando a ambos como figuras extraordinarias en épocas y condiciones distintas. Asimismo, resaltó que, detrás del genio deportivo, había una persona de una enorme simpleza, capaz de llamar a quienes se había peleado para abrazarlos como si nada hubiera pasado.

El recuerdo del “Diego inocente” y eterno

Cuando piensa en Maradona, Simón elige quedarse con la imagen del “Diego inocente”: el que se jugaba por sus compañeros, que siempre ponía al grupo por encima de cualquier ego y que quería estar en todos los partidos, sin descanso, como hoy se ve en Messi. Esa pasión competitiva, sumada a un talento sin precedentes, lo hacía único.

  • Compañero cercano en el juvenil de 1979 y en Italia 1990, Simón lo define como “el mejor” dentro del vestuario.
  • Destaca su simpleza, su humildad y la forma en que cargó con una fama desbordante para la que “nadie está preparado”.

“Para el equipo nuestro en el juvenil, Diego es Dios. Para nosotros está siempre presente y es nuestra bandera”, resumió Juan Simón.

En cada aniversario de su nacimiento, los recuerdos de quienes compartieron la intimidad de la Selección ayudan a reconstruir al Maradona más humano: el líder de grupo, el amigo que llamaba para preguntar por todos y el pibe de barrio que, aun convertido en mito global, nunca dejó de sentirse uno más en el vestuario.

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