Juan Pablo Bregy, el nicoleño que donó médula ósea para salvar a un paciente en el extranjero

Juan Pablo Bregy fue seleccionado entre miles de inscriptos como donante compatible de médula ósea. La extracción se concretó este martes 2 de junio mediante aféresis, un procedimiento que permite obtener células madre desde la sangre periférica.

El nicoleño Juan Pablo Bregy concretó este martes 2 de junio una donación de médula ósea destinada a un paciente en el extranjero, luego de haber sido seleccionado como donante compatible dentro del Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas.

Su caso representa una situación poco frecuente y de enorme valor sanitario. Según la información oficial del INCUCAI, tres de cada cuatro personas que necesitan un trasplante de células de la médula ósea no encuentran un donante compatible dentro de su familia.

El Registro Nacional permite buscar donantes no emparentados en Argentina y en la red internacional. Esa conexión resulta clave porque la compatibilidad genética entre dos personas no familiares es difícil de encontrar y depende del sistema HLA, utilizado para comparar donante y paciente.

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En ese contexto, la aparición de Juan Pablo como compatible no fue un dato menor. Su inscripción permitió que, tiempo después, el sistema lo identificara como posible donante para una persona que necesitaba un trasplante fuera del país. “Obviamente, estás ayudando a una persona, a un paciente que está en un estado muy enfermo, a darle una esperanza de vida, a sacarlo adelante, con tu sangre”, expresó Bregy tras completar el procedimiento.

El INCUCAI informó este año que el Registro Nacional cuenta con 324 mil donantes inscriptos y forma parte de la World Marrow Donor Association, una red mundial que reúne más de 43 millones de donantes registrados.

La preparación antes de donar

La donación de médula ósea se concreta solo cuando una persona inscripta resulta compatible con un paciente con indicación de trasplante. A partir de allí, el Registro contacta al donante, confirma su voluntad y articula los pasos médicos necesarios hasta la extracción. En el caso de Juan Pablo, el procedimiento elegido fue la aféresis, una técnica que permite recolectar células madre desde la sangre periférica. Para eso, durante los días previos recibió medicación destinada a estimular la presencia de esas células en sangre. “A partir del viernes, 29, vino el Incucai y me mandó una enfermera a mi domicilio para hacerme las inyecciones de estimulación de sangre”, contó.

Luego explicó por qué necesitaba esa preparación: “Esto debido a que el procedimiento que yo elegí, la aféresis, la sangre periférica. Entonces, para poderlo dar por sangre y no por la médula ósea directamente, mi sangre tiene que estar estimulada con más presencia de células madre”. Bregy recibió las aplicaciones durante los días previos y completó la última dosis en el Hospital Alemán, donde se realizó la extracción. Según relató, los efectos fueron leves y no alteraron de manera significativa su rutina. “Las inyecciones lo único que te producen son unos leves síntomas de gripe, o sea, dolor de cabeza, un poco de malestar, y a veces, como a mí me pasa, unos pequeños dolores en la zona de la cadera y de la espalda”, señaló.

También aclaró que pudo continuar con sus actividades habituales. “Yo ahora estoy perfecto, la verdad. Ya estoy trabajando. Volví a Rosario anoche, porque te dan un día más por si te sentís mal”, agregó.

Una extracción de tres horas por aféresis

La extracción se realizó mediante aféresis, un procedimiento en el que una máquina separa las células necesarias y devuelve al organismo el resto de la sangre. Juan Pablo permaneció conectado durante tres horas, dentro del rango previsto para este tipo de donación.

“El procedimiento consta, básicamente, de llegar, te internas, estás en la habitación, y depende la cantidad que se necesita, cómo reactiva tu sangre, todo bien específico del caso”, explicó. Luego detalló el mecanismo utilizado durante la donación: “La aféresis tarda de 2 a 6 horas, yo tardé 3 horas. Te sacan sangre por un lado, hay una máquina que extrae las células madre necesarias, y por el otro te vuelve la sangre sin las células madre”.

Una vez alcanzada la cantidad requerida, el procedimiento finalizó y las células recolectadas quedaron listas para su traslado hacia el lugar donde se encontraba el paciente receptor. “Al llegar al nivel que se necesita, corta el procedimiento y ya se recolecta tu médula, que serían tus células madre en la sangre, y se mandan al exterior, donde era el paciente”, relató.

Bregy remarcó que la experiencia resultó mucho más simple de lo que muchas personas imaginan. “No es nada invasivo. Ni siquiera son grandes las agujas. Es todo muy normal”, afirmó.

También describió la instancia de extracción como un momento tranquilo. “Durante la extracción, vos estás acostado, sentado, te podés sentar o acostar. Lo único es que no puedo doblar los brazos”, contó. En ese punto, destacó la importancia de estar acompañado. “Puede ser importante ir con un acompañante, que cualquier cosa, que te pique la cara, por ejemplo, mi mamá me rascaba la cara”, recordó.

La importancia de inscribirse

La inscripción al Registro Nacional de Donantes de CPH es voluntaria, gratuita y solidaria. En Argentina pueden registrarse personas de 18 a 40 años, con buen estado de salud, sin antecedentes de enfermedades cardíacas, hepáticas o infectocontagiosas. El trámite puede realizarse mediante una donación de sangre en servicios de hemoterapia o bancos habilitados, o a través de un hisopado de mucosa bucal. En ambos casos se completa un formulario y se autoriza el análisis genético para futuras búsquedas de compatibilidad.

La incorporación al Registro no implica donar de manera inmediata. La donación efectiva solo ocurre si, en algún momento, la persona resulta compatible con un paciente que necesita un trasplante de células progenitoras hematopoyéticas.

Juan Pablo insistió en ese punto y pidió que más personas se animen a registrarse. “Es tan simple y tan increíble y tan importante que no habría motivo para que alguien se niegue a hacerlo”, sostuvo. Además, subrayó que no hace falta esperar una campaña especial. “Puede anotarte en el hospital acá en San Nicolás. En todas las ciudades hay centros de salud que aceptan la donación de sangre y te pueden registrar directamente”, expresó.

Para Bregy, la experiencia dejó una marca personal profunda. “Es muy emocionante porque, en el momento que termina el procedimiento, se acerca la enfermera, se acerca la doctora hematóloga, se acerca la chica del Incucai y te agradecen”, contó. Ese cierre, según relató, le permitió dimensionar el alcance de su decisión. “Te explican lo importante que es para esto, te dan un reconocimiento, hasta un diploma firmado por las autoridades del Incucai”, agregó.

“Sentimentalmente es todo positivo, no hay nada que te pueda generar algo feo”, resumió Juan Pablo. Y cerró con una definición simple sobre el sentido de la donación: “Saber que hiciste todo lo posible, eso es lo importante”.

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