Juan Cruz Cándido: “De chico quería ser colectivero o periodista”

Actual diputado provincial, radical y admirador a ultranza de Raúl Alfonsín. Ama su Empalme natal y disputará en las próximas elecciones un lugar en el congreso nacional.

JUAN CRUZ CÁNDIDO (39) ama, respira, transpira y huele a política. Desde muy pequeño se interesó por la misma y siendo un preadolescente se metió en los comités de la UCR para vivir desde adentro lo que lo apasionaba. En pocas semanas estará observando detenidamente los resultados de las elecciones nacionales, porque posee enormes chances de convertirse en diputado nacional, en caso que Patricia Bullrich repita los números del último escrutinio.

Quien naciera en Empalme, estuvo presente en el programa “RETRATO”, que conduce todos los lunes desde las 21.15, Marcelo Pellegrini, por Canal 4 y Facebook Diario La Ciudad.

Todos te conocen por Cacu. Imagino, entonces, que es un sobrenombre que apreció en la
infancia “Cuando estaba aprendiendo a hablar, me preguntaban cómo me llamaba, y yo decía Cacú y ahí me quedó. En realidad, sería con acento en la ú, pero ya no lo puedo cambiar”.

¿Naciste en la Clínica de Empalme?

“Yo nací al lado de mi casa, porque vivo al lado de la Clínica desde toda la vida, más allá que estoy más en Rosario y Santa Fe por mi trabajo”.

¿Tenés hermanos?

“Soy único hijo de madre soltera, que se llama Estella, que sigue viviendo al lado de la Clínica con un kiosco propio”.

¿Conocés a tu papá?

“No, ni me interesa saber algo de él. No es algo que me movilice en nada”.

¿Tus abuelos eran los dueños del Bar Sarmiento?

“Ellos se vinieron de Rueda para seguir con ese bar que ya existía. De hecho, ese bar debe tener unos cien años de vida. Era de la familia González y otros propietarios también, hasta que lo compran mis abuelos”.

¿Ya existía la Clínica de Empalme?

“Llegó un tiempo después y ayudó mucho. En su momento, lo más importante, es que allí estaba la parada de colectivos. Mi abuelo abría a las 5 de la mañana porque pasaban los transportes que levantaban a los que trabajaban en Acindar y Metcon, que en ese entonces tenían muchos obreros. Además, estaban los trabajadores ferroviarios y los choferes y guardas del TIRSA”.

¿Eso fue marcando tu destino?

“Yo quería ser colectivero cuando era chico, porque me la pasaba con los del TIRSA. Además, mi casa estaba arriba del bar, así que yo me crie ahí adentro. Yo desayunaba y almorzaba en el bar”.

¿También ahí tomaste el hábito de la lectura?

“Todos los días estaba el diario Clarín y yo me lo leía completo, me encantaba y, por eso, después quise ser periodista. Me gusta mucho el periodismo y desde chico lo llevé adelante. Cuando tenía siete años hice un diario. Yo recortaba o escribía las notas que leía en otros medios y, una vez por semana, hacía como un resumen de noticias y se los vendía a los vecinos. También escribía con nueve años en la revista Enfoques, artículos de política”.

Hablame de la escuela

“Fui a la 644. Antes al Jardín Colorín Colorado con la señorita Ana María y la secundaria en la Yo era un buen alumno y fui abanderado en la primaria y la secundaria, pero igual te digo que, por ejemplo, en matemáticas yo creía que era buena hasta que me agarró Celia Parodi y me enseñó un montón de cosas fundamentales”.

Contame tu vinculación con Raúl Alfonsín y su hijo

“Yo me fui a Buenos Aires y trabajé como director de Despacho de Ricardo Alfonsín cuando fue candidato a presidente. Antes había estado de manera informal con su papá Raúl, colaborando con su oficina y su trabajo después de presidente. Para mí, Alfonsín fue la persona más importante del siglo XX en nuestro país, estaba lleno de virtudes humanas y cívicas que no las encuentro en otra persona”.

¿Cuáles son tus recuerdos iniciales en la política?

“En los años ochenta mucha gente se volcó a la política y yo era muy chiquito, pero también lo hice acompañando a mi mamá. Tengo un recuerdo visual de un comité en Empalme, un lugar que prestaba Sciarresi y que era alargado. Después, cuando tenía 11 años, había elecciones a gobernador y le dije a mi mamá que me iba al comité y mezclaba política y periodismo, porque les hacía notas a los candidatos para mi periódico. Después empecé a ir a la juventud radical en la época de Roberto Romanello y en el año 1998, se hacen unas elecciones que me permiten conocer a Maximiliano Pullaro y me sumo a ese grupo”.

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