Prometió un “cambio real”, con eje en la seguridad, la migración y el orden público. Su gobierno comenzará en un escenario político atravesado por un Congreso dividido.

José Antonio Kast ganó este domingo las elecciones presidenciales de Chile y se convirtió en el próximo mandatario del país, tras imponerse en la segunda vuelta con cerca del 58% de los votos frente a la candidata de izquierda Jeannette Jara, que obtuvo el 42% y reconoció rápidamente la derrota. El resultado marca el giro más pronunciado hacia la derecha desde el fin de la dictadura militar en 1990, en un contexto dominado por la preocupación social por la delincuencia y la migración.
Durante la campaña, Kast capitalizó el malestar de amplios sectores del electorado ante el aumento de los delitos violentos y el impacto del crimen organizado, una estrategia que terminó de consolidarse en el balotaje. En su discurso de victoria, pronunciado ante militantes del Partido Republicano en el barrio porteño de Las Condes, prometió “un cambio real” y sostuvo que la seguridad será el eje central de su gestión. “Sin seguridad no hay paz. Sin paz no hay democracia, y sin democracia no hay libertad”, afirmó.
Un liderazgo de derecha dura y un mensaje centrado en la seguridad
A lo largo de su trayectoria política, Kast sostuvo posiciones firmes en materia de orden público y migración. Entre sus propuestas se encuentran la construcción de muros fronterizos, el despliegue de militares en zonas con alta criminalidad y la deportación de migrantes que se encuentren en el país sin autorización. También impulsa fuertes recortes en el gasto público y una reducción de regulaciones económicas.
Según consignó la agencia Reuters, el ahora presidente electo reconoció que el camino por delante será complejo y advirtió que “no hay soluciones mágicas”, al tiempo que pidió perseverancia y tiempo para concretar los cambios prometidos. Su triunfo se inscribe en una tendencia regional, luego de las llegadas al poder de líderes como Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador y Daniel Noboa en Ecuador.
El Congreso que deberá enfrentar Kast
Más allá de la victoria presidencial, Kast deberá gobernar con un Congreso fragmentado, lo que podría condicionar la implementación de sus iniciativas más ambiciosas. Tras las elecciones legislativas de 2025, el Senado quedó dividido en partes iguales entre bloques de izquierda y de derecha, mientras que en la Cámara de Diputados el voto decisivo pertenece al Partido de la Gente, de perfil populista.
De acuerdo al nuevo mapa parlamentario, la coalición oficialista de izquierda Unidad por Chile cuenta con 61 diputados y 20 senadores. El bloque de ultraderecha Cambio por Chile, liderado por el Partido Republicano, suma 42 bancas en la Cámara baja y 7 en el Senado. La derecha tradicional, agrupada en Chile Vamos, alcanza 34 diputados y 18 senadores. El Partido de la Gente dispone de 14 diputados y no tiene representación en la Cámara alta, mientras que los partidos verdes, regionales y humanistas reúnen 3 diputados y 3 senadores. Otras fuerzas completan el reparto con 1 diputado y 2 senadores.
Expectativas económicas y límites políticos
Chile es el mayor productor mundial de cobre y uno de los principales actores del mercado del litio. En ese contexto, las expectativas de un giro hacia políticas más favorables al mercado ya impulsaron al alza la bolsa local, el peso chileno y el principal índice bursátil. Sin embargo, analistas advierten que varias de las propuestas de Kast podrían chocar con la resistencia legislativa.
Guillermo Holzmann, analista político y profesor de la Universidad de Valparaíso, señaló que el nuevo presidente deberá equilibrar las demandas de una base electoral diversa. “Está claro que no todos los que votaron por Kast son de su partido. Gran parte de su voto es prestado”, explicó.
Ese escenario también podría limitar su margen de maniobra en temas sensibles como el aborto. Católico y padre de nueve hijos, Kast se manifestó históricamente en contra de la interrupción voluntaria del embarazo, aunque evitó poner el tema en el centro de la campaña. Cualquier modificación legal requeriría el respaldo de más de la mitad del Congreso, en un país donde las encuestas muestran un amplio apoyo a los derechos vigentes.
Con un respaldo contundente en las urnas pero un Parlamento sin mayorías claras, el próximo gobierno de José Antonio Kast iniciará su mandato en marzo del próximo año con el desafío de transformar el apoyo electoral en consensos políticos duraderos.

