El joven basquetbolista se sumó este año a Ferrocarril Oeste con el objetivo de llegar al profesionalismo. Oriundo de Villa Constitución y formado en Regatas, tiene 16 años y mide 1.96. Y un sueño por cumplir.

En la foto de su perfil de Whatsapp se lo ve cortando las redes de uno de los aros del estadio “La Ribera” del Club de Regatas tras su consagración con los Sub-15 regatenses en el torneo de la Asociación de Básquetbol de San Nicolás. Con esa conquista Jonás Rossi cerró un gran año en lo personal y en lo colectivo, después de haber ganado el Prefederal de la Región CAB 1 en la categoría meses antes formando parte de una interesante camada de chicos. Esa imagen suya, cumpliendo con un tradicional rito, fue la última con la camiseta azul naranja a fines del año pasado. Al joven jugador el 2024 lo encontró vistiendo el color verde de Ferrocarril Oeste, una potencia del baloncesto argentino –y del deporte en general-. Algo que lejos estuvo de imaginar cuando dio sus primeros pasos junto a la anaranjada en Riberas del Paraná de Villa Constitución, casi cumpliendo con un mandato familiar.
“Arranqué en 2013 con el básquet, más que nada porque mi viejo desde siempre jugó al básquet y su familia también estaba ligada al básquet. Y como yo era alto se dio de jugar, pero ya desde que nací como que todos esperaban que yo jugara”, contó en diálogo con EL NORTE Jonás, hijo de Fernando Rossi; más conocido como “Palito”, ex jugador de Riberas (fue campeón del Apertura de la Primera local en 2011) y de Regatas (formó parte del equipo de Regatas campeón provincial juvenil en 1994, el único que alcanzó este logro en San Nicolás).
Jonás actuó en Riberas “hasta los 12 o 13 años” según relató, cuando sus condiciones técnicas y físicas le empezaron a exigir una competencia mayor. “En Regatas empecé a crecer en todo sentido, a conocer mucha gente y muchos entrenadores, y en 2022 se dio una citación a la Selección argentina Sub-15 para entrenar en el CeNARD, lo que me sirvió para mostrar mi nivel”, detalló el basquetbolista de 16 años (los cumplió el 22 de febrero) y 1.96 de altura.
El llamado de Ferro se dio en diciembre pasado, justo cuando ya Jonás comenzaba a sentir el desgaste de viajar desde su Villa natal a San Nicolás a practicar y jugar todos los días. “Hice una prueba en Ameghino de Villa María, también a otra de Peñarol de Mar del Plata y también en Ferro, de donde me llamaron diciéndome que había lugar en la pensión del club como para que me quede. Después de hablarlo con mi familia, tomamos la decisión de aceptar y sumarme a Ferro”, comentó al referirse a su arribo al histórico club de Caballito, tricampeón de la Liga Nacional (1985, 1986 y 1989), en donde dejó su huella León Najnudel. Es más, su rostro en una gigantografía en el mítico “Héctor Etchart” oficia como guardián de la historia de la institución, que tras una época gloriosa, entró en crisis y desapareció de la escena del básquet argentino. En 2015 abandonó el ostracismo al adquirir la plaza de la “A” de Ciclista Juninense y a partir de allí no volvió a ceder su lugar protagónico. Y en su búsqueda por tratar de volver a ser el que fue, Ferro otra vez apostó a darle impulso a las formativas. “Entreno todos los días cinco horas, cuatro horas de básquet y una de gimnasio, vivo en la pensión del club, con chicos de otras disciplinas que son del interior y si bien me costó al principio, me estoy acostumbrando gracias a la ayuda de toda la gente del lugar”, expresó Jonás, quien también cumple en la Capital Federal con sus estudios secundarios. En ese sentido, señaló: “Empecé hace poco la escuela porque se había complicado al principio por un tema de papeles, pero también me va bastaste bien. Estoy en cuarto año del Normal N° 4, que queda cerca del club”.
En cuanto a lo deportivo, manifestó: “Me estoy acostumbrando a jugar un torneo diferente al que yo venía jugando, muy competitivo, con muchos equipos buenos y gran cantidad de jugadores, lo que te lleva a tener que dar el máximo siempre”. “Me encontré con un plantel completo en mi categoría, pero ya por suerte pude encontrar mi lugar y mi rol en el equipo y ya estoy jugando inclusive en la Primera local”, agregó.
En Regatas Jonás hacía un poco de todo. Aunque ya sus técnicos en el Náutico (Lucas Martínez, Gastón Petrella y Pablo Dastugue) lo fueron corriendo de la pintura hacia el perímetro pensando en su futuro. Respecto a esto, Jonás puntualizó: “En mi categoría estoy jugando de tirador, como un escolta me están poniendo; y también me gustaría jugar de alero”. “Mi idea es desarrollarme en esas posiciones, porque sé que jugar de grande me va a costar, por un tema de altura y fuerza. En mi grupo son todos altos como yo o más”, marcó.
Obviamente que su llegada a Ferro está relacionada con un sueño, que es el de “llegar al profesionalismo, desde ya”, de acuerdo a lo que el propio Jonás confesó. “También me gustaría poder volver a estar en la Selección argentina. Pero primero tengo objetivos en el club en mi categoría, tanto a nivel local como nacional, y este año, si no me llaman del seleccionado de la Metropolitana, quisiera poder jugar para San Nicolás”, indicó.
Soñando, Jonás va dando con firmeza pequeños pasos, con la meta de seguir abrazado a la “americana” y de subirse muchas veces más al aro a cortar las redes; como lo hiciera en Regatas, antes de dar el salto a Ferro.

