El DUX Logroño ganó las dos finales de la Segunda División y ascendió a la Liga F, la máxima categoría del fútbol femenino español. El dueño del club es el empresario nicoleño Javier Ruffini, quien desembarcó en Logroño junto a su grupo en octubre del año pasado y causó “una revolución” en la ciudad.

El fútbol femenino en España está creciendo a pasos agigantados, al punto se ser el actual campeón del mundo tras desbancar de ese histórico lugar a potencias de la disciplina como los Estados Unidos o Suecia. Y en ese mundo del fútbol todavía poco explotado en nuestro país es que puso sus ojos el grupo empresario Soccer Dreams del nicoleño Javier Ruffini y el español Chavi Pascual (atajó en General Rojo allá por el 2011), quienes comenzaron a trabajar juntos hace 8 años y este fin de semana vivieron uno de los momentos más gratificantes: conseguir el ascenso a la máxima categoría del fútbol femenino español con un club propio.
Se trata del DUX Logroño, que el domingo venció al Cacereño como local por 3 a 1 y redondeó un lapidario 6-1 global para ascender a la Liga F, en un hecho histórico para la región de La Rioja. Javier Ruffini, empresario del rubro inmobiliario, se metió de lleno en la representación de jugadores con su empresa y en octubre del año pasado concretó una jugada arriesgada pero seductora: comprar un club de fútbol.

“Estuvimos ocho meses negociando la compra”, contó el nicoleño, que la pasada semana estuvo en nuestra ciudad y visitó los estudios de El Norte Stream para contar su historiaen La Deportiva. “En ese tiempo llevamos tres refuerzos, empezó a mejorar el juego del equipo, y una vez comprado el club, en diciembre pudimos hacer otros dos fichajes. El sueño nuestro era ascender a Primera, pero pensé que nos iba a costar un poco más”, señaló.
“Soy amante del fútbol, siempre me gustó”, relató Ruffini. Y es por eso que no dudó cuando Chavi Pascual lo invitó a asociarse a la empresa de gestión deportiva. “Chavi tenía una visión muy enfocada en el femenino cuando el femenino no era nada, nadie lo miraba. Me convenció y empezamos a invertir bastante fuerte. Los primeros pases de jugadoras argentinas al exterior los hicimos nosotros, y hoy tenemos en la empresa 120 jugadoras, todas de selección, gran parte argentinas, y también uruguayas, panameñas, europeas y americanas”, contó el nicoleño, quien el domingo estuvo en el Estadio Municipal de Logroño viendo la consagración del equipo que cuenta entre sus filas con las argentinas Justina Morcillo y Martina Del Trecco.

Comprar un club
Para ingresar al DUX Logroño como “dueño”, fueron varios meses de burocracia hasta que el club se transformó en una SAD. “Tuvimos una charla con quien era director deportivo del club -que se quedó con nosotros-; los dueños pusieron en venta el club, tenían algunas deudas y estaban un poco saturados. Vimos una gran posibilidad, analizamos todo. El club tiene 5 categorías de femenino y 5 de masculino compitiendo a nivel regional y nacional. Y además hay una escuela de fútbol con unos 200 chicos”, remarcó Javier Ruffini.
Además, compraron el predio “La Isla”, situación con lo que la ciudad se dio cuenta que el proyecto “iba en serio”. “Se nos dio la posibilidad de comprar un predio donde estamos desarrollando la ciudad deportiva para el club. Lo compramos y está en proyecto con cuatro campos y agrandar un poco los vestuarios, restaurante… es un proyecto que llevará un año”.

Ahora se viene una nueva etapa para el DUX. Será uno de los 16 clubes de Primera División, junto a gigantes como el multicampeón Barcelona, Real Madrid, Atlético Madrid, Athl. Bilbao, Sevilla, entre otros. “El fútbol femenino en Europa tiene mucho apoyo, y ahora en Primera División eso se multiplicará por 3 o por 4”, explicó el nicoleño a la vez que reconoció que en Argentina “vamos 10 años atrasados con respecto a Europa y Estados Unidos, mas allá de que la AFA empezó a invertir algo en el femenino en los últimos tiempos”.
De todas maneras, no descartó que el crecimiento se sostenga, a tono con lo que se está viendo en el resto del mundo, donde los grandes grupos económicos del fútbol internacional están comenzando a poner los ojos en el fútbol femenino.


