Figueiras respaldó a la China en medio de la polémica por su campaña

La empresaria e influencer Ivana Figueiras salió públicamente a respaldar a Eugenia “la China” Suárez luego de la ola de críticas que generó la última campaña de lencería de su marca, Pompavana, protagonizada por la actriz. Las imágenes, de alto impacto visual y pensadas para redes sociales, volvieron a instalar el debate en torno a la exposición de la actriz y al trato que recibe en el espacio público digital.
Según trascendió, Figueiras ratificó su decisión de elegir nuevamente a Suárez como imagen de la marca, a pesar de los cuestionamientos que la intérprete recibe de manera casi diaria en plataformas como Instagram y X. La empresaria destacó que el vínculo entre ambas se sostiene desde hace varios años y que la elección responde, ante todo, a una relación laboral consolidada y a la identificación de la marca con el perfil de la actriz.
En declaraciones televisivas, Figueiras remarcó que no ve motivos para dejar de trabajar con Suárez: consideró injusto que se la intente “encasillar” por episodios de su vida privada y subrayó que muchas de las críticas provienen de sectores que, según su mirada, no están en condiciones de emitir juicios tajantes. “Lo mío es trabajo, no me meto en la vida privada de nadie”, sostuvo, marcando una línea clara entre la exposición mediática y el ámbito profesional.
La empresaria también apuntó contra el clima de hostilidad que, afirma, se percibe en las redes sociales, donde la figura de la China suele convertirse en blanco recurrente de comentarios agresivos. Figueiras dijo sentirse sorprendida por el nivel de odio que lee a diario y señaló que, en muchos casos, esos mensajes provienen de otras mujeres, lo que reabre la discusión sobre violencia simbólica, estigmatización y machismo internalizado en el discurso digital.
Debate sobre el odio en redes y el rol de las mujeres
Más allá del caso puntual de Suárez, las palabras de Figueiras vuelven a poner sobre la mesa el impacto de la violencia en línea sobre figuras públicas, especialmente mujeres. Expertos en comunicación digital advierten desde hace tiempo sobre el efecto que tienen los discursos de odio en la salud mental, en la construcción de la imagen pública y en la libertad de expresión, tanto de celebridades como de usuarias anónimas.
En este contexto, campañas de marcas de moda y lencería suelen quedar en el centro de la escena, ya que combinan exposición del cuerpo, consumo masivo y alto alcance en redes. La discusión se mueve entre la libertad artística y comercial de las empresas y la responsabilidad social a la hora de comunicar, mientras el público se expresa con opiniones divididas.
- Respaldo explícito de Ivana Figueiras al trabajo profesional de la China Suárez.
- Críticas crecientes en redes sociales hacia la actriz y hacia la campaña de lencería.
- Debate sobre el odio en línea y el papel de las mujeres en la reproducción de esos discursos.
“A mí me sorprende la cantidad de odio. Más allá de lo de la China, el odio que tienen las mujeres entre sí es impresionante”, planteó Figueiras, al reflexionar sobre el clima en redes sociales.
Mientras la campaña de Pompavana suma reproducciones y comentarios, el caso reabre la discusión sobre los límites del escrutinio público y hasta dónde la vida privada de las figuras del espectáculo debe condicionar su trabajo. Figueiras, por lo pronto, ratificó su apoyo a Suárez y defendió su derecho a seguir eligiéndola como imagen de su marca, en un contexto donde las redes sociales se han transformado en un escenario tan poderoso como implacable.

