Italia limita alumnos extranjeros y prohíbe burka en escuelas

Polémico decreto de Meloni sobre inmigración y escuelas

Giorgia Meloni anuncia cambios en la escuela italiana

NewsITe

El gobierno de Italia, encabezado por la primera ministra Giorgia Meloni, aprobó un decreto que introduce fuertes restricciones en el sistema educativo para estudiantes extranjeros y en el uso de prendas religiosas en las aulas. La medida, presentada como una herramienta para “favorecer la integración”, ya desató un intenso debate político y social tanto dentro como fuera del país.

El nuevo esquema fija un tope del 30% de estudiantes sin dominio adecuado del idioma italiano por aula en escuelas primarias. El límite alcanzará a chicos y chicas que no tengan ciudadanía italiana, que no hayan nacido en el país o que hayan cursado menos de dos años de educación infantil en territorio italiano. Según el Ejecutivo, el objetivo es evitar la formación de “clases gueto” y garantizar que todos los alumnos reciban las mismas oportunidades educativas.

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El decreto comenzará a aplicarse a partir del ciclo lectivo 2027-2028, lo que dará un margen de tiempo a las instituciones para reorganizar la matrícula y a las autoridades educativas para definir cómo se implementará el reparto de estudiantes en cada distrito. El gobierno promete, además, “más herramientas para aprender nuestro idioma”, con la intención de reforzar los programas de enseñanza del italiano como segunda lengua.

Sin embargo, los cuestionamientos no tardaron en llegar. Desde la oposición de centroizquierda, la líder del Partido Demócrata, Elly Schlein, calificó la norma como “un decreto vergonzoso” y acusó a Meloni de priorizar la batalla cultural por sobre las necesidades reales del sistema público de educación. Distintos actores políticos y sociales consideran que la medida puede derivar en discriminación y mayor estigmatización hacia estudiantes de origen migrante.

Prohibición del burka, el niqab y otras formas de enmascaramiento

El decreto incorpora, además, una prohibición expresa del uso de burka y niqab en los centros educativos, extendiendo el veto a cualquier tipo de enmascaramiento que impida identificar el rostro de las personas. Esto incluye, según explicó el ministro de Educación, Giuseppe Valditara, el ingreso a las aulas con casco o con mascarilla en ausencia de motivos de salud.

“No se podrá acceder al curso formativo si se quiere entrar a clase con el niqab”, ejemplificó Valditara, al defender una normativa que el oficialismo encuadra en la defensa de la identidad nacional y la seguridad en los establecimientos. Críticos de la medida advierten que este punto impacta de manera directa en mujeres musulmanas que usan estas prendas por convicción religiosa, y temen que se vean obligadas a abandonar sus estudios o a elegir entre su fe y la educación formal.

En paralelo, analistas señalan que el paquete de disposiciones también tiene lectura electoral. Sectores opositores sostienen que Meloni busca frenar el avance de Futuro Nazionale, una fuerza de extrema derecha fundada por el exgeneral Roberto Vannacci, que hizo de la escuela y de la llamada “remigración” —la deportación de extranjeros a sus países de origen— uno de sus ejes de campaña y ya ronda el 8% de intención de voto en las encuestas.

  • Tope del 30% de alumnos extranjeros o sin dominio adecuado del italiano en aulas de primaria.
  • Aplicación prevista desde el ciclo 2027-2028 en todo el sistema educativo.
  • Prohibición del uso de burka, niqab y otras formas de enmascaramiento en las escuelas.
  • Promesa oficial de reforzar las herramientas para el aprendizaje del idioma italiano.
  • Fuertes críticas de la oposición, que acusa al gobierno de usar la educación como bandera ideológica.

“Medidas de sentido común que no dividen, sino que ayudan a integrar de verdad, evitando las clases-gueto y dando a todos los estudiantes las mismas oportunidades”, defendió Giorgia Meloni al presentar el decreto.

Con este nuevo marco regulatorio, Italia se suma a la lista de países europeos que endurecieron sus políticas en materia de inmigración y símbolos religiosos en las escuelas. El impacto concreto sobre la comunidad educativa y sobre la convivencia en las aulas se verá recién en los próximos años, cuando las medidas entren en plena vigencia y queden a prueba en el día a día de los establecimientos.

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