El ejército israelí atacó un puesto de prensa y mató a cinco reporteros de Al Jazeera, sumando un nuevo capítulo a su ofensiva contra Palestina y la libertad de información.

El ejército de Israel ejecutó un ataque selectivo contra una carpa que funcionaba como puesto de prensa en la ciudad de Gaza. Allí asesinó a los periodistas Anas al-Sharif y Mohammed Qreiqeh, junto con los camarógrafos Ibrahim Zaher, Mohammed Noufal y Moamen Aliwa. El hecho ocurrió a pocos metros de un hospital. El ataque se enmarca en la guerra que Israel libra contra Palestina y también contra la prensa.
La ofensiva coincidió con un debate de urgencia en el Consejo de Seguridad de la ONU. El organismo discute el plan israelí para tomar el control total de Gaza y desplazar a casi un millón de palestinos. Mientras tanto, los bombardeos continúan sobre zonas densamente pobladas. Las víctimas aumentan a diario y la ayuda humanitaria sigue bloqueada.
En las últimas 24 horas, los ataques dejaron al menos 52 muertos más. El total de fallecidos desde el inicio de la guerra asciende a 61.430 personas, con más de 153.000 heridos. La hambruna provocada por el bloqueo israelí ya causó 217 muertes, incluidos 100 niños. La crisis humanitaria se agrava sin que llegue asistencia suficiente.
El ejército israelí admitió haber atacado deliberadamente a Al-Sharif. Lo acusó de pertenecer a Hamas, sin aportar pruebas verificadas por organismos independientes. El periodista, seguido masivamente en el mundo árabe, había denunciado amenazas directas de portavoces militares israelíes. En redes sociales, advirtió que su vida corría peligro.
Horas antes del ataque, Benjamin Netanyahu anunció que permitiría el ingreso de “algunos” periodistas extranjeros a Gaza. Israel mantiene un bloqueo a la prensa internacional desde octubre de 2023. En ese período, fueron asesinados casi 200 reporteros locales. El acceso libre a la información permanece severamente restringido.
Según el Comité para la Protección de los Periodistas, al menos 186 trabajadores de prensa fueron asesinados desde el inicio de la ofensiva. Fuentes palestinas elevan la cifra a más de 230. Además, más de 90 periodistas fueron encarcelados. El conflicto se ha convertido también en un genocidio contra comunicadores.
Al-Sharif, de 28 años, dejó un mensaje póstumo fechado el 6 de abril. Allí se despidió de su familia y pidió no olvidar a Gaza ni a sus niños. “Si estas palabras llegan a vos, es que Israel logró silenciar mi voz. No dejen que las cadenas ni las fronteras los callen. Les dejo mi tierra, mi pueblo y mi verdad”, escribió.
Las protestas contra la guerra se multiplican en todo el mundo. En Buenos Aires, Londres y Estambul hubo manifestaciones para exigir la intervención internacional. Los reclamos apuntan a frenar lo que denuncian como un genocidio contra la población palestina y también contra la prensa. El pedido de justicia crece en las calles y en organismos internacionales.

