Irán y el OIEA afinan postura técnica antes del diálogo con EE.UU.

Teherán ajusta su agenda nuclear antes de la negociación con Washington

El canciller iraní Seyed Abbas Araghchi y Rafael Grossi durante la reunión en Ginebra

NewsITe

El canciller iraní, Seyed Abbas Araghchi, se reunió en Ginebra con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, en una instancia clave de conversaciones técnicas sobre el programa nuclear de Teherán. El encuentro se concretó en la antesala de una nueva ronda de negociaciones nucleares indirectas entre Irán y Estados Unidos prevista para este martes en la misma ciudad suiza.

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Según informó la Cancillería iraní, las delegaciones intercambiaron posturas sobre asuntos vinculados a las salvaguardias nucleares y al alcance de la cooperación entre Irán y el OIEA. Ese vínculo se encuentra tensionado desde que, en junio del año pasado, el Parlamento iraní aprobara una ley que limita y suspende ciertos mecanismos de colaboración con el organismo de control, en respuesta a las presiones y sanciones internacionales.

Durante la reunión, la parte iraní presentó además su mirada técnica respecto de las conversaciones nucleares indirectas con Washington. Estos diálogos buscan encauzar nuevamente un entendimiento sobre las actividades atómicas iraníes, en un contexto de desconfianza acumulada desde la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 y la posterior escalada de restricciones y contramedidas por ambas partes.

Tras el encuentro, Grossi publicó en la red social X que mantuvo “profundas discusiones técnicas” con Araghchi, a quien describió como un interlocutor central para la etapa que se abre. El máximo responsable del OIEA destacó que estas conversaciones forman parte de la preparación para las “importantes” negociaciones que se desarrollarán el martes, en las que se intentará despejar dudas sobre el uso pacífico del programa nuclear iraní y reforzar los mecanismos de verificación.

Por su parte, Araghchi también recurrió a X para subrayar el carácter técnico de la reunión, a la que asistió acompañado por un equipo de expertos nucleares iraníes. El ministro adelantó que mantendrá otro encuentro en Ginebra con el canciller de Omán, Sayyid Badr bin Hamad Al Busaidi, país que ya fue sede de una primera ronda de contactos indirectos con la delegación estadounidense, encabezada por el enviado especial Steve Witkoff, el pasado 6 de febrero en Mascate.

Un mensaje desafiante de Teherán y un tablero militar activo

En sus declaraciones públicas, Araghchi sostuvo que llegó a Ginebra “con ideas reales para alcanzar un acuerdo justo y equitativo”, pero remarcó que lo que no está sobre la mesa es “la sumisión ante las amenazas”. La frase resume la postura que Irán busca proyectar: disposición a negociar bajo parámetros que considere equilibrados, sin dar señales de debilidad frente a la presión occidental.

En paralelo al frente diplomático, Teherán mostró músculo militar en una de las zonas más sensibles del mapa energético mundial. La agencia semioficial iraní Tasmin informó que la Armada del Cuerpo de la Guardia de la Revolución Islámica (CGRI) puso en marcha un ejercicio denominado “Control inteligente del Estrecho de Ormuz”, el paso marítimo estratégico que conecta el Golfo Pérsico con el mar de Omán y por donde circula una parte sustancial del comercio mundial de petróleo.

  • El operativo se realiza bajo la supervisión del comandante del CGRI, mayor general Mohammad Pakpour, con foco en la evaluación de la preparación operativa de sus unidades navales.
  • Los objetivos incluyen revisar planes de apoyo, diseñar respuestas recíprocas ante eventuales amenazas militares y de seguridad, y explotar de manera “inteligente” las ventajas geopolíticas de Irán en la región.

“Estoy en Ginebra con ideas reales para alcanzar un acuerdo justo y equitativo. Lo que no está sobre la mesa: la sumisión ante las amenazas”, afirmó Seyed Abbas Araghchi.

La combinación de un frente de diálogo técnico con el OIEA, negociaciones indirectas con Estados Unidos y maniobras militares en el Estrecho de Ormuz configura un escenario de alta complejidad en el que Teherán busca fortalecer su margen de maniobra. El resultado de las conversaciones en Ginebra será observado con atención por las principales potencias, dada su incidencia tanto en la seguridad regional como en la estabilidad del mercado energético internacional.

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