Irán respondió a Trump ante la ONU: “Nos golpearon, pero no nos arrodillaremos”

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, negó que Teherán esté desarrollando armas nucleares y defendió el derecho de su país a utilizar esa tecnología con fines pacíficos. También respondió a las amenazas formuladas un día antes por Donald Trump y aseguró que Irán está dispuesto a negociar, pero “sin aceptar el idioma de la fuerza”.

Irán

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, utilizó su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para responder a Donald Trump, quien un día antes había amenazado con “aniquilar” a la República Islámica si no alcanza un acuerdo con Estados Unidos. “Nos golpearon, pero no nos arrodillaremos”, afirmó el mandatario iraní.

Pezeshkian negó además que su país busque desarrollar armas nucleares y sostuvo que Teherán pretende mantener el acceso a esa tecnología exclusivamente con fines pacíficos. Su intervención se produjo en medio de las tensiones con Washington y después de una reunión entre representantes de ambos países.

“El presidente de Estados Unidos nos calificó de terroristas. Nosotros hemos sido víctimas del terrorismo”, afirmó Pezeshkian ante los líderes reunidos en Nueva York.

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El mandatario recordó los ataques estadounidenses e israelíes contra territorio iraní y atribuyó a ambos países el asesinato del líder supremo Ali Jamenei. También mencionó bombardeos contra hospitales y una escuela primaria que, según afirmó, provocaron la muerte de 156 niños y adultos.

“Provocaron el martirio y asesinaron a nuestros científicos, a nuestros hombres, mujeres y niños. Niños inocentes que, en realidad, no habían cometido ningún delito ni pecado”, sostuvo.

La delegación estadounidense abandonó la sala durante el comienzo de la intervención del mandatario iraní.

Irán negó estar desarrollando armas nucleares

Una parte central del discurso estuvo dedicada al programa nuclear iraní. Pezeshkian rechazó que su país pretenda fabricar armamento atómico y defendió el desarrollo de esa tecnología para actividades civiles.

“Necesitamos contar con la fuerza porque un pueblo que no se puede defender en el mundo de hoy será pisoteado”, sostuvo.

Sin embargo, diferenció esa capacidad defensiva de la producción de armas nucleares y aseguró que Irán busca utilizar la tecnología “para el progreso, no para amenazar a las sociedades con armas”.

“Durante años, se ha hablado de centrifugadoras, sanciones internacionales y otras etiquetas en relación con nuestra tecnología nuclear. Pero, para nuestro país, la tecnología nuclear con fines pacíficos forma parte de nuestro progreso inherente”, señaló.

El presidente iraní vinculó ese desarrollo con sectores como la agricultura y el suministro de energía eléctrica y rechazó que el acceso a la tecnología nuclear quede concentrado en un reducido grupo de países.

“Irán no acepta que la tecnología nuclear esté a disposición exclusiva de unos pocos, de un puñado de actores. No lo haremos. No bajaremos la cabeza ni renunciaremos a un derecho que nos pertenece por naturaleza”, afirmó.

Luego sintetizó la posición de su Gobierno: “Nada de armas nucleares y ninguna limitación a la tecnología nuclear con fines pacíficos”. Pezeshkian sostuvo además que la seguridad de Irán no llegará “del campo de batalla” y reclamó garantías para su población.

Las acusaciones contra Israel

Pezeshkian también dirigió fuertes cuestionamientos hacia Israel y acusó al gobierno israelí de cometer un “genocidio” en Gaza. En su exposición mencionó la muerte de más de 70.000 palestinos durante la guerra con Hamas.

“Están cometiendo genocidio y luego tachan a otros de terroristas”, sostuvo el presidente iraní.

También cuestionó lo que considera un doble estándar internacional alrededor de los programas nucleares. Pezeshkian señaló que Israel no integra el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares y afirmó: “Las armas nucleares están en Israel, pero los inspectores están en Irán”.

La advertencia por el estrecho de Ormuz

El mandatario dedicó otro tramo de su exposición al estrecho de Ormuz y aseguró que Teherán no permitirá que esa vía marítima sea utilizada para desarrollar ataques contra territorio iraní.

“No podemos permitir que algunos tengan libre acceso y defiendan sus intereses a través de esa vía de navegación, mientras que, al mismo tiempo, utilizan esa vía para imponernos su agresión”, expresó.

Pezeshkian también cuestionó el bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes. “Nos cierran el acceso a nuestra propia vía navegable”, afirmó.

El estrecho se convirtió en uno de los principales focos de la disputa entre Washington y Teherán. Antes de la guerra, por allí circulaba alrededor de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados mundialmente.

“Estamos dispuestos a dialogar”

Pese al tono confrontativo de buena parte de su discurso, Pezeshkian dejó abierta la posibilidad de continuar las negociaciones con Estados Unidos y sostuvo que las presiones de Washington no conseguirán que Irán se rinda.

“El señor Trump y quienes intentan acosarnos deben saber que estamos dispuestos a dialogar sin aceptar el idioma de la fuerza”, afirmó.

También aseguró que “la resistencia del pueblo iraní solo aumentará frente a las sanciones, el incremento de la presión y el aumento de las intimidaciones”.

La declaración llegó un día después de que Trump utilizara su propio discurso ante la Asamblea General para advertir que podría “aniquilar” a Irán si ambos países no alcanzan un acuerdo. El mandatario estadounidense planteó al mismo tiempo la posibilidad de encontrar una salida diplomática.

Contactos entre Washington y Teherán

En paralelo a los discursos ante Naciones Unidas, representantes de Estados Unidos e Irán retomaron los contactos diplomáticos. El canciller iraní, Abás Araqchi, y el enviado estadounidense Steve Witkoff mantuvieron el martes una reunión que se extendió durante tres horas.

Trump calificó posteriormente el encuentro como “muy bueno” y adelantó que esperaba un nuevo diálogo “en un futuro muy cercano”.

Según la prensa estatal iraní, Teherán presentó una serie de condiciones para avanzar en la reapertura del estrecho de Ormuz, entre ellas el levantamiento del bloqueo naval estadounidense sobre sus puertos, la liberación de activos iraníes congelados y el final de la guerra.

De esta manera, mientras ambos gobiernos mantienen públicamente sus posiciones enfrentadas, los contactos diplomáticos continúan abiertos en Nueva York en busca de una eventual salida negociada al conflicto.

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