Teherán baja el tono tras el estancamiento de las negociaciones

El gobierno de Irán buscó este domingo moderar la lectura del fracaso de la cumbre celebrada en Islamabad, Pakistán, al sostener que nunca esperó alcanzar un acuerdo con Estados Unidos en una única ronda de conversaciones. El encuentro, que se extendió durante 21 horas ininterrumpidas, concluyó sin avances concretos para encauzar la crisis en Oriente Medio.
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní se remarcó que la falta de resultados inmediatos estaba dentro de los escenarios previstos por la delegación. La intención oficial fue despegarse de la idea de colapso diplomático y presentar el diálogo como parte de un proceso más prolongado, atravesado por diferencias profundas entre Teherán y Washington.
El portavoz de la Cancillería, Esmaeil Baqaei, declaró a la emisora estatal IRIB que, “naturalmente, desde el principio no debíamos esperar llegar a un acuerdo en una sola sesión” y subrayó que “nadie tenía esa expectativa”. Con ese mensaje, la dirigencia iraní procuró transmitir que, pese al estancamiento, mantiene la puerta abierta a futuros contactos multilaterales.
Acusaciones cruzadas y maratón de 21 horas
Aunque la línea oficial bajó el dramatismo, la propia televisión estatal iraní responsabilizó a Estados Unidos por la falta de avances. En un comunicado difundido a través de Telegram, IRIB sostuvo que las “exigencias irrazonables” de Washington impidieron plasmar en un texto común los puntos tratados durante las reuniones.
Según ese mensaje, la delegación iraní negoció “sin descanso y de manera intensiva durante 21 horas” con el objetivo de “defender los intereses nacionales del pueblo iraní”. Voceros cercanos al gobierno enfatizaron que Teherán llevó varias propuestas a la mesa, orientadas a frenar la escalada bélica en la región y a instalar garantías de seguridad para sus aliados.
Las conversaciones en Islamabad se enmarcan en una serie de contactos indirectos que vienen desarrollándose desde hace meses, con el patrocinio de Pakistán y otros actores regionales. El trasfondo es la prolongada guerra en Oriente Medio, marcada por la confrontación entre Israel y grupos respaldados por Irán, así como por la presencia militar estadounidense en la zona.
Continuidad del diálogo y rol de los aliados regionales
Baqaei ratificó que Teherán confía en que las instancias de diálogo continuarán, tanto bajo el paraguas de Pakistán como mediante gestiones paralelas con otros países de la región. En ese esquema, Irán busca mostrarse como un actor dispuesto a negociar, pero sin ceder en cuestiones que considera estratégicas, como su política de defensa y su influencia sobre aliados en Medio Oriente.
Analistas regionales señalan que el involucramiento de Islamabad responde al interés de Pakistán en evitar una mayor desestabilización en su vecindario, así como en proyectarse como mediador ante las grandes potencias. Sin embargo, advierten que la distancia entre las posiciones de Teherán y Washington sigue siendo considerable, sobre todo en lo relativo a sanciones económicas, presencia militar extranjera y garantías de seguridad.
Pese al estancamiento en Islamabad, Irán insiste en que el proceso no está cerrado y que seguirá explorando canales para reducir tensiones. Resta por ver si, en próximas rondas, las partes logran superar el cruce de acusaciones y avanzar hacia compromisos concretos que permitan descomprimir la guerra en Oriente Medio.
“Desde el principio no debíamos esperar llegar a un acuerdo en una sola sesión”, reiteró el portavoz Esmaeil Baqaei al defender la continuidad de las negociaciones.

